Unos sanan… otros no..


Texto

26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Éxodo 15:26

Introducción

La enfermedad es una manifestación de los dos tipos de mal:

  • El mal moral es la inhumanidad del hombre para con el hombre.
  • El mal natural está compuesto de cosas como desastres naturales y enfermedades físicas.

El mal mismo es una perversión o corrupción de algo que originalmente era bueno, pero que ahora le falta algo.

En el caso de la enfermedad, la enfermedad es un estado donde la buena salud está ausente. La palabra griega para mal, “PONEROUS,” implica realmente una malignidad, algo que está corrompiendo un buen y saludable estado del ser.

Cuando Adán pecó, él condenó a toda la humanidad a sufrir las consecuencias de ese pecado, uno de los cuales es la enfermedad. Romanos 8:20-22 dice, “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.” Dios – “quien sujetó” a la creación a frustración después de la caída – tiene el plan de liberar eventualmente a la creación de su esclavitud al pecado, así como Él nos liberó de esa esclavitud a través de Cristo.

20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

Romanos 8:20-22

A veces, Él sana milagrosamente. Jesús iba a través de Israel sanando toda clase de males y enfermedades (Mateo 4:23)

23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mateo 4:23

y aún resucitó a Lázaro de los muertos después que la enfermedad lo mató.
Otras veces, Dios usa las enfermedades como un método de disciplina o como un juicio contra el pecado. El rey Usías en el Antiguo Testamento fue atacado con lepra (2 Crónicas 26:19-20).

19 Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso. 20 Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio prisa a salir, porque Jehová lo había herido.

2 Crónicas 26:19-20

Nabucodonosor fue llevado a la locura por Dios hasta que entendió que “el Altísimo gobierna sobre los asuntos de los hombres” (Daniel 4).

31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.

Daniel 4:31-33

Herodes fue derribado y comido por gusanos porque tomó la gloria de Dios para él mismo (Hechos 12:21-23). Aún hay al menos un caso, donde Dios permite la enfermedad –ceguera– no como castigo por el pecado, sino para revelarse Él mismo y Sus poderosas obras a través de la ceguera (Juan 9:1-3).

Jesús sana a un ciego de nacimiento
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Juan 9:1-3

DESARROLLO

A. Dios tiene un propósito.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;

2 Corintios 12:7



Es interesante que aunque la aflicción de Pablo nunca es nombrada específicamente, el PROPÓSITO de la aflicción es dado dos veces — al principio y al final del versículo 7: “Así que, para impedir que me volviera orgulloso”.

Al inicio del capítulo, vemos que Pablo tuvo algunas asombrosas revelaciones. Él fue “llevado hasta el tercer cielo” y también “llevado hasta el paraíso”(2 Corintios 12:2-3) Estas experiencias fueron tan espectaculares que pudo haber sido tentado a presumir de ellas, o sentirse superior a aquellos que no habían tenido estas experiencias.

Es por eso que Dios escogió humillar a Pablo con una “espina en la carne.” No fue al azar, ni un acto caprichoso de parte de Dios. Tenía un propósito específico.


B. La enfermedad y sus diferentes circunstancias:          

1. El pecado y la enfermedad, Juan 5:13-14; 9:1-3.

13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

Juan 5:13-14

2. La actividad demoniaca y la enfermedad, Lucas 13:11-13. (podemos considerar otros ejemplos, como cuando Jesús expulsó espíritus que originaban mudez y sordera: Marcos 9:25-27).  
  

11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.

Lucas 13:11-13

3. Descuidos en la salud personal:

a) Las bebidas alcohólicas  y el tabaco, que destruyen el hígado, afectan los nervios, el corazón, los pulmones, el estómago, el cerebro y aún producen cáncer. Deterioran la longevidad del ser humano.  

b) La glotonería y el exceso de trabajo.  

c) El descuido ante las inclemencias del clima y del entorno.  

d) El descuido de la salud emocional (iras, rencores, stress, angustias, resentimientos, etc). 


III. ¿CÓMO ENFRENTAR LA ENFERMEDAD?    

A. Acércate a Jesús con un corazón sincero.    

Nota: Jesús es tu Sanador, pero también es tu Salvador, en su cuerpo llevó tus enfermedades, pero también el castigo por nuestros pecados. Es necesario que asimilemos la verdad de que Cristo obtuvo completa redención para nosotros, que vivió entre nosotros y por eso nos entiende perfectamente, y podemos acercarnos a él confiadamente.      

B. No te impacientes, Juan 11:32, 38-40, 43-44.

32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

Juan 11:32

Nota: ¿Cuántas veces pensamos que Dios se está demorando? O quizá consideramos que su método no es el apropiado, o a veces hemos dicho: “ya para que”, o a veces como Marta creemos que ya no hay nada que hacer, que todo término… pero Jesús sabe lo que hace y es Dios todopoderoso, él está por encima de todas las crisis, él no se demora llega en el momento preciso.    

Resurrección de Lázaro
38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Juan 11:38-40

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Juan 11:43-44

C. Cree en las promesas de Dios.  

Nota: Dios requiere tu fe, él se mueve en la fe, sin esta es imposible agradar a Dios. Consideremos que varias veces Jesús preguntaba por la fe a quienes querían recibir de él un milagro, y en otras ocasiones destacó la fe del que venía a él:

a) Mat 9:28-29. Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor… y les dijo: conforme a vuestra fe os sea hecho.

b) Mat 8:13. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

c) Mar 5:34. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.  

D. Deposita tu confianza en Dios, porque él dijo: “YO SOY JEHOVÁ TU SANADOR”. 

Nota: Dios es eterno, no cambia, y en Éxodo 15:26, se revela en las aguas de Mara, como el Sanador de su pueblo, dice: YO SOY TU SANADOR, no dice: fui, ni seré, dice SOY, él es Dios eterno, Todopoderoso, es tu sanador.

E. Soberanía de Dios y casos particulares.

Nota: Dios es el Señor y dueño de todo, aun de nuestra vida. La Biblia nos dice por ejemplo que Eliseo “estaba enfermo de la enfermedad que murió” (2 Reyes 13:14) y también Pablo (quien tenía tremendo ministerio de sanidad y milagros) nos deja ver que padecía una enfermedad en sus ojos (Gálatas 4:13-15). 

Pero, estos casos particulares no deben hacernos dudar del poder sanador de Dios, pues es un ministerio de la iglesia hoy, por eso Jesús nos dijo: “en mi nombre… pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”. Dios es soberano y es Todopoderoso. 

Conclusión: por la desobediencia del primer Adán entró la enfermedad y la muerte en la vida del hombre, pero por la obediencia del postrer Adán, que es Cristo, ha venido la salvación y la sanidad integral para la vida del hombre. Cristo es el Salvador del hombre y su Sanador integral.