La mujer puede hacer mucho y, de hecho, puede hacer prácticamente todo lo que el hombre pudiera hacer. Pero, lamentablemente, hay cosas que no es sabio que las mujer haga.
¿Hay algún mandato bíblico que impida que la mujer haga ciertas cosas? No, pero hay sabiduría bíblica, principios que la mujer debe seguir.
La Biblia define prioridades asignadas a la mujer: su esposo o compañero de vida, sus hijos, su casa, llamada a ser prudente y casta.

Texto
14 La mujer sabia edifica su casa;
Proverbios 14:1
Mas la necia con sus manos la derriba.
DEFINICIÓN de trabajo:
Conjunto de actividades que son realizadas con el objetivo de alcanzar una meta, solucionar un problema o producir bienes y servicios para atender las necesidades humanas.
El que la mujer deba o no trabajar fuera de casa, es una lucha para muchas parejas y familias. La Biblia sí tiene instrucciones concernientes al papel de la mujer. En Tito 2:3-5, Pablo da estas instrucciones respecto a cómo una joven casada debe ser enseñada por una mujer mayor: “…que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. En este pasaje, la Biblia es clara en que cuando aparecen los hijos, ahí es donde residen las responsabilidades de la mujer joven. Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes y vivir vidas que glorifiquen a Dios. Teniendo estas responsabilidades en mente, el tiempo de las mujeres mayores puede ser invertido bajo la dirección del Señor y a su discreción. | Proverbios 31 habla de “Una esposa de carácter noble”. Comenzando en el versículo 11, el escritor alaba a esta mujer como una que hace todo lo que está en su poder para cuidar de su familia. Ella trabaja duro para mantener su casa y su familia en orden. Los versículos 16, 18, 24, y 25 muestran que ella es tan laboriosa, que también trabaja en una industria artesanal casera con la que proporciona ingresos adicionales para su familia. La motivación de esta mujer es importante porque sus actividades de negocios eran sólo medios para un fin, no un fin en sí mismos. Ella proveía para su familia, no impulsando su carrera o trabajando para mantenerse al nivel de los vecinos. Su empleo era sólo algo secundario a su verdadero llamado: la mayordomía de su esposo, hijos y hogar. | En ninguna parte, la Biblia prohíbe que las mujeres trabajen fuera de casa. Sin embargo, la Biblia sí enseña lo que deben ser las prioridades de la mujer. Si el trabajar fuera de casa, ocasiona que la mujer descuide a sus hijos y esposo, entonces está mal que esa mujer trabaje fuera de casa. Si una mujer cristiana puede trabajar fuera de casa, y aún así brindar un ambiente de amor y cuidado para sus hijos y esposo, entonces es perfectamente aceptable que una mujer trabaje fuera de casa. Con esos principios en mente, hay libertad en Cristo. Las mujeres que trabajan fuera del hogar no deben ser condenadas, y tampoco las mujeres que se centran en la administración del hogar deben ser tratadas con condescendencia. |
¿Qué Consejos Bíblicos Podemos Encontrar Para Las Mujeres Trabajadoras Que Buscan Equilibrar Sus Responsabilidades Laborales Con Su Papel En El Hogar Y La Comunidad?
La Biblia ofrece varios consejos para las mujeres trabajadoras que desean equilibrar sus responsabilidades laborales con su papel en el hogar y la comunidad. Aquí hay algunos ejemplos:
1. Priorizar a Dios: En Mateo 6:33, Jesús nos enseña a buscar primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás nos será añadido. Esto significa que debemos poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas y confiar en él para que nos ayude a equilibrar nuestras responsabilidades.
2. Administrar el tiempo sabiamente: Efesios 5:15-16 nos insta a «cuidar mucho cómo vivimos, no como necios sino como sabios, aprovechando bien cada oportunidad». Es importante administrar nuestro tiempo de manera efectiva para poder cumplir con nuestras responsabilidades laborales, familiares y comunitarias.
3. Buscar sabiduría: Proverbios 3:13-18 nos habla de la importancia de buscar sabiduría, ya que nos brinda entendimiento y nos guía en nuestras decisiones diarias. Al buscar sabiduría y discernimiento, podemos tomar decisiones más acertadas en cuanto a nuestras responsabilidades.
4. Pedir ayuda y apoyo: Génesis 2:18 nos muestra que Dios creó a la mujer como una ayuda idónea para el hombre. Esto significa que podemos buscar ayuda y apoyo en nuestras responsabilidades, ya sea a través de nuestra pareja, familia, amigos o incluso contratando ayuda externa si es necesario. No debemos tener miedo de pedir ayuda cuando la necesitemos.
5. Descansar en Dios: En Éxodo 20:8-10, se nos enseña la importancia del día de descanso y cómo Dios nos ha dado el mandamiento de santificarlo. Tomarse tiempo para descansar y recargar energías es fundamental para poder equilibrar nuestras responsabilidades de manera saludable.
Estos principios nos pueden guiar a medida que buscamos equilibrar nuestras responsabilidades laborales con nuestros roles en el hogar y la comunidad.
La mujer, por naturaleza, si encuentra un hombre que la lidere, ame, apoye, y afirme, le gusta ser liderada; esa es su naturaleza, así fue como la formaron. Ese es un principio de sabiduría, no necesariamente un dictamen o un dogma que lo pudiera impedir.
La Biblia no tiene un versículo que diga “el rol de la mujer es…”, sin embargo, si tiene principios que nos sirven para definirlo. Por un lado, cuando Dios crea a Eva y se la trae a Adán, El le dice que ella es su ayuda idónea.
Imaginémonos lo que una ayuda idónea implica: Si posees una empresa o eres responsable de contratar personal, entonces tienes una idea de lo esencial que es un ayudante y lo que pudiera o no pudiera hacer. Pero la idea de una ayuda idónea va mucho más allá: Significa que la mujer posee cosas que yo no tengo como varón; ella tiene dones, talentos, formas de ver el mundo, formas de reaccionar ante el mundo que nosotros los hombres no tenemos. La mujer es un complemento idóneo.
Voy a ser cuidadoso al afirmar esto, pero en realidad, en un sentido general, la mujer pudiera hacer prácticamente todo lo que el hombre hace; todo excepto, por así decirlo, ser autoridad en la iglesia sobre el hombre y enseñarle al hombre. 1 Timoteo 2:12 dice, “Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada” en la iglesia.
Fuera de la iglesia, las cosas son diferentes. Una mujer pudiera ser mi profesora o mi superior en una compañía, como en efecto ocurre muchas veces. Ahora, esa mujer, cuando ejerce esa posición sobre hombres, debe ser extremadamente sensible al hecho de que Dios ha creado a esos hombres con la idea de liderar y, por tanto, ella debería hacer uso de su autoridad y posición para empoderarlos a ellos a tomar decisiones y poderse sentir realizados en el rol que Dios le ha dado. Haciendo eso, ella estaría honrando a Dios y Su diseño.
Hay varios ejemplos puntuales de cosas que quizás una mujer no debiera hacer; no es que no pueda, pero no debiera. El apóstol Pablo dice en 1 Corintios 10:23, “Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.” Por ejemplo, si una mujer tiene niños pequeños que están todavía en la casa, no debería salir a trabajar. Lo pudiera hacer como mujer, pero no es lo más sabio. Si el hombre está trabajando y ella también, ¿quien va a criar a esos hijos? ¿Una niñera? Ella no necesariamente tiene tus valores, enseñanzas, convicciones, ni tampoco tiene el amor que tu puedes tener por tus hijos. Ella no le puede dar a tus hijos la seguridad que un papá o una mamá sí le pueden transmitir; estaría rompiendo el diseño.
Ahora, eso no significa que otra mujer que no tenga hijos, no pueda trabajar. O que esa misma mujer, después de que sus niños crezcan, estén en el colegio o se independicen, no pueda hacerlo. Entonces, la limitante no es que es mujer sino el rol que ahora ella necesita desempeñar como madre mientras sus hijos están pequeños.
Otro ejemplo es el de roles gubernamentales. Una mujer pudiera ser presidente de una nación; ahora, ¿Sería sabio desde el punto de vista cristiano que la autoridad máxima de una nación sea una mujer? Sé que eso está en debate, pero yo no creo, personalmente, que sea el modelo más idóneo para una sociedad. De hecho, me atrevería a decir que, durante la mayor parte de la historia cristiana, eso raramente se ha dado. La única razón por la que es común hoy en día es por la ausencia y la crisis de liderazgo masculino que nosotros hemos provocado.
Finalmente, ¿Es sabio que la mujer esté en el frente de batalla como hoy las tienen muchas naciones? No creo tampoco que sea el modelo más sabio para una sociedad. La mujer fue diseñada para dar vida; la mujer fue diseñada para amamantar, para criar, para nutrir, no para estar quitando vida en el centro de batalla. En la medida en que la mujer ha ido perdiendo su diseño, se ha ido masculinizando y el hombre feminizando, se producen estos cruces de roles.
El que la mujer deba o no trabajar fuera de casa, es una lucha para muchas parejas y familias. La Biblia sí tiene instrucciones concernientes al papel de la mujer. En Tito 2:3-5, Pablo da estas instrucciones respecto a cómo una joven casada debe ser enseñada por una mujer mayor: “…que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. En este pasaje, la Biblia es clara en que cuando aparecen los hijos, ahí es donde residen las responsabilidades de la mujer joven. Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes y vivir vidas que glorifiquen a Dios. Teniendo estas responsabilidades en mente, el tiempo de las mujeres mayores puede ser invertido bajo la dirección del Señor y a su discreción.