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1 / 5 – Es necesario aprender a obedecer a DIOS…
https://www.facebook.com/reel/1010964424090026
2 / 5 – Cambiar nuestras prioridades de vida… mayor lectura de la Biblia, nos da mayor conocimiento de DIOS…
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3 / 5 – Obediencia por gratitud… voluntariamente….
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4 / 5 – DIOS no obliga, espera fidelidad por convicción…
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5 / 5 – DIOS premia la obediencia…
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En un mundo obsesionado con lo material, vivir una vida de obediencia a Dios requiere una deliberada y continua realineación de nuestras prioridades hacia lo espiritual y eterno.
Aprender a obedecer a Dios es un proceso que involucra crecimiento espiritual, conocimiento de la Palabra, y práctica diaria.
El período de la gracia no implica que los creyentes puedan desobedecer a Dios sin consecuencias. La gracia de Dios nos llama a una vida de obediencia, no por temor al castigo, sino por amor y gratitud por lo que Cristo ha hecho por nosotros.
Las promesas de Dios son verdaderas y Él es fiel.

19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
Deuteronomio 30:19-20
Comparación entre Levítico 26 y Deuteronomio 28:
Deuteronomio 28 es otro capítulo clave en el Antiguo Testamento, similar a Levítico 26, que también detalla bendiciones y maldiciones en el contexto del pacto de Dios con Israel. Ambos capítulos comparten muchas similitudes, pero también tienen diferencias importantes en el contenido y la forma en que presentan las consecuencias de la obediencia y la desobediencia.
- Contexto de Bendiciones:
- Levítico 26: Las bendiciones por la obediencia están presentadas de manera concisa y directa. Se enfoca en la paz, prosperidad, y la presencia de Dios entre el pueblo.
- Deuteronomio 28: Las bendiciones son más detalladas y abarcan varios aspectos de la vida cotidiana, incluyendo la fertilidad, éxito en las guerras, prosperidad económica, y el respeto de otras naciones.
- Maldiciones por la Desobediencia:
- Levítico 26: Las maldiciones están organizadas en una serie de etapas, cada una más severa que la anterior. Se enfatiza la progresiva intensidad del castigo en función de la persistencia en la desobediencia.
- Deuteronomio 28: Este capítulo es más extenso en cuanto a las maldiciones, describiendo con gran detalle las calamidades que caerán sobre Israel si no obedecen. Estas maldiciones incluyen enfermedades, hambre, derrota militar, exilio, y la degradación social y moral.
- Promesa de Restauración:
- Levítico 26: Termina con una promesa de restauración si el pueblo se arrepiente, mostrando la misericordia de Dios.
- Deuteronomio 28: Aunque el enfoque principal está en las bendiciones y maldiciones, la promesa de restauración no es tan explícita en este capítulo como en Levítico 26. La restauración se aborda más ampliamente en otros capítulos de Deuteronomio.
- Enfoque en la Responsabilidad Individual y Colectiva:
- Levítico 26: Tiene un enfoque más colectivo, dirigiéndose a la nación en su conjunto y su relación con Dios.
- Deuteronomio 28: También se dirige a la nación, pero hay un mayor énfasis en cómo las decisiones individuales pueden afectar tanto al individuo como a la comunidad.
Conclusión:
Levítico 26 y Deuteronomio 28 son capítulos que destacan las consecuencias de obedecer o desobedecer a Dios, pero mientras Levítico 26 es más conciso y se enfoca en la progresividad del castigo y la restauración, Deuteronomio 28 es más detallado y exhaustivo en la descripción de las bendiciones y maldiciones, reflejando la importancia de la obediencia en la vida del pueblo de Israel.
La aplicación de las bendiciones y maldiciones de Levítico 26 y Deuteronomio 28 a la Iglesia
1. Perspectiva Dispensacionalista:
- Distinción entre Israel y la Iglesia: En el dispensacionalismo, se hace una distinción clara entre Israel (el pueblo étnico y nación en el Antiguo Testamento) y la Iglesia (el cuerpo de creyentes en Cristo en el Nuevo Testamento). Desde esta perspectiva, las bendiciones y maldiciones específicas de Levítico 26 y Deuteronomio 28 se aplican directamente a Israel bajo el Antiguo Pacto y no a la Iglesia.
- Aplicación Espiritual: Aunque las bendiciones y maldiciones no se aplican directamente a la Iglesia, algunos ven aplicaciones espirituales o principios generales que pueden ser relevantes para los cristianos, como la importancia de la obediencia a Dios.
2. Perspectiva del Pacto o Reformada:
- Continuidad entre Israel y la Iglesia: En la teología del pacto, se ve una continuidad entre Israel y la Iglesia. Los creyentes en Cristo son considerados el «nuevo Israel» o «Israel espiritual». Desde esta perspectiva, las bendiciones y maldiciones pueden aplicarse espiritualmente a la Iglesia, pero no necesariamente de manera literal como en el Antiguo Testamento.
- Principios Generales: Esta perspectiva enfatiza que los principios de obediencia y fidelidad a Dios siguen siendo relevantes para los cristianos. La Iglesia, como pueblo de Dios, también es llamada a obedecer a Dios, y puede experimentar bendiciones espirituales por la obediencia y consecuencias negativas por la desobediencia.
3. Perspectiva Alegórica o Tipológica:
- Interpretación Alegórica: Algunos teólogos interpretan estos pasajes de manera alegórica, viendo a Israel como un tipo o figura de la Iglesia. Las bendiciones y maldiciones son vistas como simbolizando las bendiciones espirituales en Cristo o las consecuencias de alejarse de Dios.
- Aplicación Espiritual: Bajo esta perspectiva, los detalles específicos de las bendiciones y maldiciones se ven como representaciones de verdades espirituales más profundas aplicables a la vida cristiana.
4. Perspectiva del Nuevo Testamento:
- Énfasis en la Gracia: En el Nuevo Testamento, se enfatiza la gracia de Dios a través de Jesucristo. Aunque la obediencia sigue siendo importante, la relación de los creyentes con Dios se basa en la gracia y la fe en Cristo, más que en la observancia de la ley del Antiguo Testamento.
- Bendiciones Espirituales: Los cristianos son vistos como herederos de bendiciones espirituales en Cristo (Efesios 1:3), y las maldiciones del Antiguo Testamento son entendidas como habiendo sido llevadas por Cristo en la cruz (Gálatas 3:13).
Conclusión:
Las bendiciones y maldiciones de Levítico 26 y Deuteronomio 28 no se aplican de la misma manera directa a la Iglesia como lo hicieron a Israel bajo el Antiguo Pacto. Sin embargo, los principios de obediencia a Dios, la seriedad del pecado, y la misericordia de Dios siguen siendo relevantes. La interpretación y aplicación específica varían según la perspectiva teológica, pero todos los cristianos pueden aprender lecciones importantes sobre la fidelidad a Dios y su compromiso con Su pueblo.
Entonces… en el período de la Gracias ¿se puede desobedecer?
El período de la gracia, que se refiere al tiempo después de la venida de Jesucristo y la instauración del Nuevo Pacto, no significa que los creyentes tengan licencia para desobedecer a Dios. Más bien, la gracia transforma la relación entre Dios y los creyentes, motivándolos a obedecer desde el amor y la gratitud, en lugar de por temor al castigo.
1. La Gracia no es una Licencia para Pecar:
- Romanos 6:1-2: El apóstol Pablo aborda directamente esta cuestión al preguntar: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”. Pablo aclara que la gracia de Dios no nos da permiso para seguir pecando; más bien, nos libera del poder del pecado.
- Tito 2:11-12: Pablo también enseña que «la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente». La gracia no solo perdona, sino que también instruye y capacita para vivir de manera recta.
2. La Motivación para la Obediencia:
- Amor y Gratitud: En el Nuevo Testamento, la obediencia a Dios se basa en el amor y la gratitud por la obra de Cristo. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). La obediencia es una respuesta natural al amor de Dios manifestado en Cristo.
- Transformación Interior: La gracia de Dios no solo perdona los pecados, sino que también transforma los corazones de los creyentes. El Espíritu Santo habita en los creyentes, dándoles tanto el deseo como la capacidad de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios (Filipenses 2:13).
3. Consecuencias de la Desobediencia en el Período de la Gracia:
- Disciplina Amorosa: Hebreos 12:6 dice: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo”. Aunque los creyentes están bajo la gracia, Dios todavía corrige a aquellos que desobedecen, pero lo hace como un Padre amoroso que busca el bien de Sus hijos.
- Pérdida de Comunión y Gozo: La desobediencia no rompe la salvación de un creyente, pero puede afectar la comunión con Dios y el gozo de su salvación. Salmo 51 es un ejemplo de esto, donde David, después de su pecado, ruega a Dios que le devuelva el gozo de su salvación.
- Recompensas Eternas: El Nuevo Testamento habla de recompensas para los creyentes fieles (1 Corintios 3:12-15; 2 Corintios 5:10). La desobediencia puede llevar a la pérdida de estas recompensas, aunque no afecta la salvación en sí.
Conclusión:
El período de la gracia no implica que los creyentes puedan desobedecer a Dios sin consecuencias. La gracia de Dios nos llama a una vida de obediencia, no por temor al castigo, sino por amor y gratitud por lo que Cristo ha hecho por nosotros. La desobediencia trae consigo la disciplina amorosa de Dios, y puede afectar nuestra comunión con Él, pero la gracia siempre ofrece restauración y perdón a aquellos que se arrepienten.
¿qué principios se obtienen de Levitico 26 y deuteronomio 28… para la iglesia?
Levítico 26 y Deuteronomio 28 contienen principios importantes que, aunque dirigidos originalmente a Israel bajo el Antiguo Pacto, también pueden ofrecer lecciones valiosas para la Iglesia en el contexto del Nuevo Pacto. A continuación, se presentan algunos de los principios clave que la Iglesia puede extraer de estos capítulos:
1. La Importancia de la Obediencia a Dios:
- Principio: La obediencia a Dios es fundamental en la relación entre el pueblo de Dios y Él mismo. Tanto Levítico 26 como Deuteronomio 28 enfatizan que el bienestar del pueblo depende de su fidelidad y obediencia a los mandamientos de Dios.
- Aplicación para la Iglesia: La Iglesia está llamada a vivir en obediencia a Dios, no por obligación legalista, sino como una respuesta de amor a la gracia recibida en Cristo. La obediencia es una expresión de fe genuina y devoción a Dios.
2. Bendiciones como Resultado de la Fidelidad:
- Principio: La fidelidad a Dios trae consigo bendiciones, que en el contexto del Antiguo Testamento incluían prosperidad material, paz, y seguridad.
- Aplicación para la Iglesia: Mientras que las bendiciones para la Iglesia pueden no ser siempre materiales, el Nuevo Testamento habla de bendiciones espirituales en Cristo (Efesios 1:3). La Iglesia puede esperar gozo, paz, y fruto espiritual como resultado de una vida de fidelidad y obediencia a Dios.
3. Las Consecuencias de la Desobediencia:
- Principio: La desobediencia a Dios conlleva consecuencias negativas, que en el contexto del Antiguo Testamento se manifestaban en enfermedades, derrota, y exilio.
- Aplicación para la Iglesia: Aunque en el período de la gracia las consecuencias pueden ser diferentes, la desobediencia todavía puede llevar a la pérdida de gozo, comunión con Dios, y potencial disciplina (Hebreos 12:5-11). La Iglesia es llamada a ser consciente de las serias implicaciones del pecado y a vivir en arrepentimiento constante.
4. La Misericordia y la Oportunidad de Restauración:
- Principio: A pesar de las advertencias severas, ambos capítulos ofrecen la esperanza de restauración para aquellos que se arrepienten y vuelven a Dios.
- Aplicación para la Iglesia: Dios es misericordioso y siempre está dispuesto a perdonar y restaurar a aquellos que se arrepienten de sus pecados. La Iglesia debe predicar y vivir este mensaje de restauración y reconciliación, ofreciendo siempre la esperanza del perdón en Cristo.
5. El Carácter Inmutable de Dios:
- Principio: Dios es fiel a Su palabra y a Su carácter. Él es justo en Sus juicios y abundante en misericordia para aquellos que lo buscan.
- Aplicación para la Iglesia: El carácter de Dios no cambia. La Iglesia puede confiar en Su fidelidad, justicia y misericordia. Este principio llama a la Iglesia a tener una visión equilibrada de Dios, reconociendo Su santidad y Su amor.
6. Responsabilidad Colectiva y Personal:
- Principio: Tanto Levítico 26 como Deuteronomio 28 subrayan la responsabilidad colectiva del pueblo de Dios, así como la responsabilidad individual dentro de esa comunidad.
- Aplicación para la Iglesia: La Iglesia es un cuerpo unido en Cristo, y cada miembro tiene la responsabilidad de contribuir al bienestar espiritual de la comunidad. La obediencia y el pecado de un individuo pueden afectar a toda la comunidad, lo que subraya la importancia de la responsabilidad personal y colectiva en la vida de la Iglesia.
Conclusión:
Los principios extraídos de Levítico 26 y Deuteronomio 28 son aplicables a la Iglesia en términos de la importancia de la obediencia, la certeza de las bendiciones espirituales, la seriedad del pecado y la desobediencia, y la promesa de restauración. Estos capítulos nos recuerdan que, aunque vivimos bajo la gracia, estamos llamados a una vida de santidad y fidelidad, confiando en la misericordia de Dios y Su constante disposición a perdonar y restaurar a Su pueblo.
Sugerencias para aprender a obedecer
Aprender a obedecer a Dios es un proceso que involucra crecimiento espiritual, conocimiento de la Palabra, y práctica diaria. Aquí tienes algunas sugerencias para desarrollar una vida de obediencia:
1. Conocer la Palabra de Dios
- Leer la Biblia Regularmente: La obediencia comienza con conocer lo que Dios nos ha mandado. Dedica tiempo diario a leer y meditar en la Palabra de Dios.
- Memorizar Escrituras Clave: Memorizar versículos que hablen sobre la obediencia te ayudará a recordar la importancia de seguir los mandamientos de Dios en tu vida diaria.
- Estudiar la Biblia en Comunidad: Participar en estudios bíblicos en grupo puede ofrecerte una comprensión más profunda y una perspectiva comunitaria sobre la obediencia.
2. Orar por Sabiduría y Fortaleza
- Pedir Guía del Espíritu Santo: El Espíritu Santo es quien nos guía en toda verdad (Juan 16:13). Pide en oración que te enseñe y fortalezca para obedecer.
- Orar por un Corazón Obediente: Pídele a Dios que te dé un corazón dispuesto a obedecer Sus mandatos, incluso cuando sea difícil o no lo entiendas completamente.
3. Desarrollar una Relación Personal con Dios
- Cultivar la Intimidad con Dios: La obediencia es más fácil cuando amas profundamente a Dios. Pasa tiempo en adoración, meditación y comunión con Él.
- Reconocer la Autoridad de Dios: Recordar que Dios es soberano y que Sus mandamientos son para nuestro bien ayuda a desarrollar un corazón obediente.
4. Vivir con un Sentido de Gratitud
- Obedecer por Amor y Gratitud: Reflexiona sobre lo que Dios ha hecho por ti en Cristo. La gratitud por Su gracia debería motivarte a obedecerle.
- Recordar las Bendiciones de la Obediencia: Medita en las bendiciones que vienen de obedecer a Dios, como paz, gozo, y la comunión con Él (Deuteronomio 28:1-14).
5. Practicar la Obediencia en lo Pequeño
- Ser Fiel en las Pequeñas Cosas: Jesús dijo que quien es fiel en lo poco también lo será en lo mucho (Lucas 16:10). Practica la obediencia en las decisiones cotidianas.
- Aceptar la Corrección: Permite que Dios te corrija cuando falles, y usa esos momentos como oportunidades para aprender y crecer en obediencia.
6. Evitar la Tentación y el Pecado
- Identificar las Áreas de Debilidad: Reconoce las áreas donde eres más propenso a desobedecer y busca evitar situaciones que te lleven a la tentación.
- Buscar Ayuda y Rendición de Cuentas: Tener a alguien en quien confíes para orar contigo y mantenerte responsable puede ser clave en el camino de la obediencia.
7. Mantener una Actitud Humilde
- Reconocer tu Necesidad de Dios: La humildad te llevará a depender más de Dios y menos de tus propios esfuerzos para obedecer.
- Aceptar que la Obediencia es un Proceso: Comprende que la obediencia es un proceso de crecimiento y maduración espiritual, no algo que se alcanza de un día para otro.
8. Obedecer en Amor y con Gozo
- Obedecer por Amor a Dios: Cuando amas a Dios, obedecer se convierte en un acto de amor y no en una carga (1 Juan 5:3).
- Disfrutar el Fruto de la Obediencia: Celebra las pequeñas victorias y el fruto que produce una vida de obediencia, como la paz, la satisfacción espiritual y las bendiciones de Dios.
9. Reflexionar y Evaluar Regularmente
- Examinar tu Vida Periódicamente: Toma tiempo regularmente para reflexionar sobre tu nivel de obediencia y pedir a Dios que te muestre áreas donde necesitas crecer.
- Ajustar tus Prioridades: Asegúrate de que tus prioridades están alineadas con la voluntad de Dios, buscando primero Su Reino y Su justicia (Mateo 6:33).
10. Estar Dispuesto a Sacrificar
- Aceptar que la Obediencia Puede Requerir Sacrificio: A veces, obedecer a Dios puede significar renunciar a algo que valoras. Estar dispuesto a hacerlo muestra tu compromiso con Él.
- Seguir el Ejemplo de Jesús: Jesús obedeció al Padre hasta la muerte (Filipenses 2:8). Su ejemplo es el modelo máximo de obediencia que debemos seguir.
Conclusión
El camino de la obediencia a Dios es un viaje continuo de crecimiento y dependencia de Su gracia. Siguiendo estas sugerencias, puedes desarrollar un corazón más obediente, guiado por el amor y la reverencia hacia Dios, confiando en que Sus caminos son siempre los mejores.
en un mundo afanado en lo material
En un mundo que está tan enfocado en lo material, aprender a obedecer a Dios y mantener nuestras prioridades espirituales puede ser un desafío, pero es fundamental para una vida cristiana genuina y significativa. Aquí te presento algunas sugerencias específicas para aprender a obedecer a Dios en un mundo materialista:
1. Renovar la Mente con la Palabra de Dios
- Filtrar Influencias Mundanas: La sociedad promueve constantemente el materialismo, por lo que es esencial renovar tu mente diariamente con la Palabra de Dios (Romanos 12:2). Esto te ayudará a ver la vida desde la perspectiva de Dios, no desde la óptica materialista del mundo.
- Meditar en las Escrituras sobre el Contentamiento: Versículos como Filipenses 4:11-13 y 1 Timoteo 6:6-10 nos enseñan el valor del contentamiento y nos recuerdan que la verdadera ganancia es la piedad acompañada de satisfacción.
2. Desarrollar un Corazón Generoso
- Contrarrestar el Materialismo con Generosidad: La Biblia enseña que «más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:35). Practicar la generosidad es una manera efectiva de combatir el materialismo y mantener el enfoque en las prioridades del Reino de Dios.
- Invertir en el Reino de Dios: Jesús nos llama a «hacer tesoros en el cielo» (Mateo 6:19-21). Ser generoso con tu tiempo, recursos, y habilidades en favor de la obra de Dios te ayuda a mantener tus prioridades alineadas con los valores eternos.
3. Vivir con Simplicidad y Moderación
- Practicar el Desprendimiento: La cultura moderna nos impulsa constantemente a adquirir más, pero aprender a vivir con menos y valorar la simplicidad te permitirá enfocarte más en las cosas espirituales. Recuerda la enseñanza de Jesús en Lucas 12:15 sobre la advertencia contra la avaricia.
- Establecer Límites en el Consumo: Ser consciente de tus hábitos de consumo y establecer límites puede ayudarte a evitar el afán por lo material. Esto incluye limitar el tiempo en medios que promueven el materialismo y enfocar más tiempo en actividades que edifiquen tu vida espiritual.
4. Buscar Primeramente el Reino de Dios
- Priorizar lo Eterno sobre lo Temporal: Mateo 6:33 nos insta a buscar primero el Reino de Dios y Su justicia, prometiéndonos que todo lo demás será añadido. Mantén esta verdad como el principio rector en todas tus decisiones.
- Reflexionar sobre tus Prioridades: Regularmente evalúa tus prioridades. Pregúntate: «¿Estoy buscando el Reino de Dios primero en esta decisión, o estoy dejándome llevar por las preocupaciones materiales?»
5. Mantener una Vida de Oración Constante
- Orar por una Perspectiva Correcta: Pide a Dios que te dé sabiduría para ver el mundo y sus bienes materiales con la perspectiva correcta. La oración es un ancla en medio de un mundo que nos empuja a la ansiedad por lo material (Filipenses 4:6-7).
- Entregar a Dios tus Preocupaciones Materiales: Confía en que Dios conoce tus necesidades materiales y está comprometido a suplirlas (Mateo 6:25-34). Orar regularmente sobre tus preocupaciones materiales y dejarlas en Sus manos te ayudará a mantener el enfoque en lo que realmente importa.
6. Rodearte de una Comunidad Espiritual
- Buscar Apoyo en la Iglesia: Formar parte de una comunidad cristiana que comparte tus valores puede ser un gran aliciente para vivir contraculturalmente. La iglesia es un lugar donde puedes encontrar apoyo, ánimo, y rendición de cuentas.
- Compartir Testimonios: Escuchar y compartir testimonios de cómo otros han priorizado a Dios por encima de lo material puede fortalecer tu fe y motivarte a hacer lo mismo.
7. Cultivar una Vida de Gratitud
- Practicar la Gratitud Diaria: Agradecer a Dios diariamente por lo que tienes, en lugar de enfocarte en lo que te falta, puede ayudarte a mantener un corazón satisfecho y libre del afán por lo material (1 Tesalonicenses 5:18).
- Enseñar Gratitud en Familia: Si tienes una familia, inculcar valores de gratitud y contentamiento desde una edad temprana puede contrarrestar las influencias materialistas en tu hogar.
8. Recordar la Temporalidad de las Riquezas
- Meditación en la Brevedad de la Vida: Reflexionar sobre la temporalidad de la vida y de los bienes materiales, como se enseña en Santiago 4:14 y 1 Pedro 1:24, puede ayudarte a centrarte en lo eterno.
- Centrar tus Esperanzas en la Eternidad: Colosenses 3:1-2 nos llama a poner nuestra mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Mantén tu esperanza y enfoque en la vida eterna, recordando que lo material es temporal y pasajero.
9. Vivir con un Propósito Mayor
- Servir a Dios con tus Recursos: Utiliza lo que tienes para servir a Dios y a los demás, lo cual te ayudará a ver tus posesiones como medios para un fin mayor, no como un fin en sí mismo (1 Timoteo 6:17-19).
- Enfocar tus Esfuerzos en lo que tiene Valor Eterno: Alinéate con la misión de Dios en el mundo. Involúcrate en ministerios o en proyectos que impacten eternamente, más allá de lo material.
10. Reflexionar Regularmente sobre la Soberanía y Provisión de Dios
- Confiar en la Provisión de Dios: Recordar que Dios es el dueño de todo y el proveedor fiel (Salmo 24:1, Filipenses 4:19) te ayudará a mantener una actitud de confianza y dependencia en lugar de ansiedad.
- Reflexionar en el Cuidado de Dios en el Pasado: Recordar las veces que Dios ha proveído en el pasado fortalece tu fe y te ayuda a resistir la tentación de buscar seguridad en lo material.
Conclusión
En un mundo obsesionado con lo material, vivir una vida de obediencia a Dios requiere una deliberada y continua realineación de nuestras prioridades hacia lo espiritual y eterno. Con estos pasos, podemos aprender a confiar más en Dios, valorar más lo que realmente importa, y vivir con una perspectiva que honra a Dios y nos libera de las ataduras del materialismo.