SEGUNDO ATAQUE: USAR TU LENGUA

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1 / 7 – ¿Qué había en la mente de Eva? antes de hablar con Satanás? … la lengua de Satanás contaminó a Eva, y la engaño y ella comió….


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2 / 7 – Satanás contaminó a Eva, y Eva contaminó e Adam… como resultado la maldición de toda la creación…


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3 / 7 – No permita que otras personas instruyan a sus hijos, solo Papá y Mamá, están llamados a enseñar el Camino correcto….


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4 / 7 – Si Satanás controla tu mente, entonces fácilmente controla tu lengua…


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5 / 7 – Para controlar la lengua, tu corazón debe estar recto delante de DIOS, la única forma de contrarrestar al enemigo


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6 / 7 – Nuestra mente está llena de maldad, por todo lo vivido… Si leemos la Biblia, Oramos a diario, nuestra mente irá cambiando, y comenzaremos ha hablar lo correcto….


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7 / 7 – Debemos tomar acción para que nuestras palabras sean de vida, de edificación


Nuestras palabras tienen un enorme poder para el bien o el mal; sí, nuestras lenguas pueden incluso matar o salvar vidas.

Tu lengua está cercanamente relacionada con tu corazón, cuerpo, alma, y espíritu. Por ejemplo, si Satanás tiene el control de tu corazón, él tiene el control de tu lengua.

El primer paso en ganar la victoria sobre la lengua es tener tu corazón recto delante de Dios
Tu boca hablará lo que esté en tu corazón. Si tu corazón no está recto, tu lengua lo revelará.

Reconoce que serás responsable por las palabras que salgan de tu boca.

TEXTO

pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Santiago 3:8

INTRODUCCION

  • Antes de aceptar el engaño de Satanás, Eva tenía su mente llena de DIOS
  • Satanás jugó con la mente de Eva ( la hizo dudar de lo que dijo DIOS)
  • ¿cómo le ofreció Eva la manzana a Adán?
  • ¿Cuál fue el resultado?

La Biblia describe las palabras amargas como:

  • flechas (Salmo 64: 3),
  • afiladas y venenosas como una serpiente (Salmo 140: 3).
  • Santiago nos dice que la lengua es como un fuego, encendida por el infierno mismo (Santiago 3: 6).
  • ¿Cuántas vidas fueron destruidas como resultado de las palabras ardientes y manipuladoras pronunciadas por Adolfo Hitler en la década de 1930 y principios de los 40? «[…] la boca del malvado encubre violencia.» (Proverbios 10: 11b).

La Biblia compara la lengua con:

Un fuegoSantiago 3:5
Un fuego ardienteProverbios 16:27
Un mundo de iniquidadSantiago 3:6
Una bestia que necesita ser domadaSantiago 3:7-8
Una fuente de agua dulce o amargaSantiago 3:11
Un árbol que produce fruto bueno o maloSantiago 3:12
Un mal rebeldeSantiago 3:8
Veneno mortalSantiago 3:8
Una navaja afiladaSalmo 52:2
Una espada afiladaSalmos 57:4; 59:7
Una serpiente venenosaSalmo 140:3
Un hoyo profundoProverbios 22:14

La Biblia dice que la lengua es poderosa debido al efecto que tiene sobre otros. La lengua tiene el poder de producir muerte o vida: “La muerte y la vida están en poder de la lengua…” (Proverbios 18:21).

La lengua es poderosa debido al efecto que tiene sobre ti. Puedes ponerte trampa con tus propias palabras: “Te has enredado con las palabras de tu boca y has quedado atrapado en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2).

La lengua es poderosa porque tus palabras pueden separarte de Dios: “A los que han dicho: «Por nuestra lengua prevaleceremos, nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?” (Salmos 12:4).

ESTRATEGIAS DE SATANÁS: LA BATALLA POR LA LENGUA

Tu lengua está cercanamente relacionada con tu corazón, cuerpo, alma, y espíritu. Por ejemplo,

si Satanás tiene el control de tu corazón, él tiene el control de tu lengua: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:18-20).

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).

Satanás usa las cosas que tú dices para abrir una brecha en tu espíritu: “La lengua apacible es árbol de vida, pero la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu” (Proverbios 15:4).

Mediante conversaciones malignas creas una brecha mediante la cual Satanás entra para batallar en contra de tu espíritu. Satanás también usa tus labios para afectar a tu alma: “La boca del necio le acarrea quebranto; sus labios son trampas para su propia vida” (Proverbios 18:7).

El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios 21:23).

Mediante la lengua, Satanás afecta a todo tu cuerpo: “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 3:6).

Tu lengua afecta a toda tu vida: “El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre” (Proverbios 13:3).

Satanás busca el control de tu lengua al tentarte a hablar:

PALABRAS CODICIOSAS: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: No te desampararé ni te dejaré” (Hebreos 13:5).
Frases que expresan un deseo excesivo de obtener bienes o riquezas. Ejemplo: «Quiero tener todo el dinero que puedas imaginar, no importa a quién tenga que pisotear.»

PALABRAS OCIOSAS: “Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36).
Comentarios sin sentido, frívolos o que no aportan nada útil. Ejemplo: «No sé por qué seguimos hablando de esto, no tiene importancia.»

PALABRAS VANAS: “El corazón inteligente busca la sabiduría, pero la boca de los necios se alimenta de necedades” (Proverbios 15:14).
Expresiones vacías o superficiales, sin verdadero valor. Ejemplo: «¡Qué increíble eres!» cuando no lo sientes genuinamente.

PALABRAS IMPRODUCTIVAS: “Recuérdales esto, exhortándolos delante del Señor a que no discutan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Timoteo 2:14).
Hablar sin propósito ni resultado positivo. Ejemplo: «Hablemos de cómo ganar la lotería, aunque nunca lo intentemos.»

FÁBULAS Y MANDAMIENTOS DE HOMBRES: “Y no atiendan a fábulas judaicas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (Tito 1:14).
Historias inventadas y normas humanas sin fundamento en la verdad bíblica. Ejemplo: «Si te cortas el cabello en luna llena, tendrás mala suerte.»

MALDADES EN RELACIÓN CON COSAS QUE NO CONOCES: “Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen…” (Judas 10).
Emitir juicios o hacer comentarios negativos sobre temas que no comprendes. Ejemplo: «Esas personas de esa religión son raras y peligrosas.»

Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición” (2 Pedro 2:12).

PALABRAS ADULADORAS: “Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia. Dios es testigo” (1 Tesalonicenses 2:5).
Alabanza excesiva o falsa con el fin de manipular o ganar favor. Ejemplo: «Eres el mejor jefe del mundo, no hay nadie más inteligente que tú.»

PALABRAS SEDUCTORAS: “Esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas” (Colosenses 2:4).
Frases diseñadas para engañar o atraer a otros a malos caminos. Ejemplo: «Ven conmigo, nadie tiene por qué enterarse.»

MURMURACIÓN, QUEJA Y PALABRAS JACTANCIOSAS: “Estos son murmuradores, quejumbrosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho” (Judas 16).
Comentarios que expresan descontento, orgullo excesivo o críticas detrás de alguien. Ejemplo: «Nunca hacen nada bien, pero yo siempre sé cómo resolverlo todo.»

Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pedro 2:18).

PALABRAS VANAS: “Habla mentira cada cual con su prójimo…” (Salmos 12:2).
Frases vacías y sin propósito. Ejemplo: «Esto no importa para nada, pero lo diré de todos modos.»

PALABRAS ORGULLOSAS: “… con su boca hablan arrogantemente” (Salmos 17:10).
Comentarios que reflejan altivez o arrogancia. Ejemplo: «Nadie lo hace mejor que yo, soy el más capaz aquí.»

PALABRAS DE JACTANCIA: “¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que hacen maldad?” (Salmos 94:4).
Expresiones que se usan para alardear o presumir. Ejemplo: «Tengo el auto más caro de todos, soy el mejor.»

PALABRAS QUE TOMAN EL NOMBRE DE DIOS EN VANO: “No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).
Usar el nombre de Dios de manera irreverente o sin respeto. Ejemplo: «¡Dios mío, no puedo creerlo!» (en situaciones triviales).

PALABRAS AMARGAS Y DE MALDICIÓN: “Su boca está llena de maldición y de amargura” (Romanos 3:14).
Frases llenas de resentimiento o que desean mal a otros. Ejemplo: «Espero que todo te salga mal.»

MENTIRAS: “Se apartaron los impíos desde la matriz; se descarriaron hablando mentira desde que nacieron” (Salmos 58:3).
Afirmaciones falsas con la intención de engañar. Ejemplo: «No fui yo quien rompió eso,» cuando sabes que sí lo hiciste.

Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio” (Salmos 31:18).

PALABRAS DE CALUMNIA: “Tomabas asiento y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia” (Salmos 50:20).
Falsedades dichas para dañar la reputación de alguien. Ejemplo: «Escuché que ella está robando dinero de la iglesia.»

PALABRAS MALICIOSAS EN CONTRA DE OTROS: “Por esta causa, si yo voy, recordaré las obras que hace profiriendo palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe y los expulsa de la iglesia” (3 Juan 10).
Expresiones con la intención de hacer daño a la reputación o sentimientos de alguien. Ejemplo: «Ella siempre es tan inútil, no sé cómo sigue trabajando aquí.»

SUSURROS (CHISMES): “El hombre perverso promueve contienda, y el chismoso separa a los mejores amigos” (Proverbios 16:28).
Hablar a escondidas sobre la vida de otros, normalmente con información no confirmada. Ejemplo: «¿Supiste lo que le pasó a Juan? Dicen que fue despedido.»

CHISME: “El que anda con chismes revela el secreto; el de espíritu fiel lo guarda íntegro” (Proverbios 11:13).
Difundir información sobre alguien, generalmente sin fundamento o con mala intención. Ejemplo: «Creo que están teniendo problemas en su matrimonio.»

CALUMNIAS: “El que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino” (Salmos 15:3).
Acusaciones falsas y dañinas. Ejemplo: «Él fue quien robó el dinero de la caja.»

PALABRAS NECIAS: Las palabras necias provocan división: “Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él” (Proverbios 26:4).
Comentarios insensatos o tontos, carentes de sabiduría. Ejemplo: «No me importa lo que digan, haré lo que quiera aunque no tenga sentido.»

PALABRAS CONTENCIOSAS: “Los labios del necio provocan contienda; su boca, a los azotes llama” (Proverbios 18:6).
Frases diseñadas para causar conflicto o discordia. Ejemplo: «Siempre haces las cosas mal, no sé por qué sigues intentándolo.»

PALABRAS DE DISENSIÓN: “En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu Tabernáculo a cubierto de lenguas contenciosas” (Salmos 31:20).
Comentarios que siembran desacuerdo o división entre personas. Ejemplo: «No confíes en ellos, están en contra de lo que hacemos.»

PALABRAS DE DISCORDIA: “El testigo falso, que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:19).
Expresiones que fomentan el conflicto o enemistad. Ejemplo: «Él siempre está buscando problemas, deberíamos alejarlo del grupo.»

PALABRAS PERNICIOSAS: “Has amado toda suerte de palabras perversas, engañosa lengua” (Salmos 52:4).
Comentarios dañinos y destructivos. Ejemplo: «Ella no merece estar aquí, deberíamos hacer que se vaya.»

PALABRAS PERVERSAS: “Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios 4:24).
Frases maliciosas o moralmente corruptas. Ejemplo: «No me importa lo que le pase a esa persona, ojalá sufra.»

PALABRAS PERVERSAS Y ENGAÑADORAS: “Tu boca metías en mal y tu lengua componía engaño” (Salmos 50:19).
Expresiones diseñadas para confundir o manipular. Ejemplo: «Si haces esto, te garantizo que serás feliz,» aunque sea una mentira.

“El hombre deslenguado no será firme en la tierra; el mal cazará al hombre injusto para derribarlo” (Salmos 140:11).

PALABRAS MALICIOSAS: “Los que buscan mi vida arman lazos, y los que procuran mi mal me amenazan y traman engaños todo el día” (Salmos 38:12).
Frases con la intención de herir o dañar. Ejemplo: «Ojalá te despidan, no sirves para nada.»

PALABRAS INMUNDAS: “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).
Comentarios obscenos o de naturaleza vulgar. Ejemplo: «Siempre estás metido en cosas sucias y bajas, no me sorprende lo que haces.»

CONTRA ESTRATEGIAS ESPIRITUALES: VICTORIA SOBRE LA LENGUA

Cuando David se dio cuenta de la gran batalla contra la lengua, él clamó: “¿Qué te dará o qué te aprovechará, lengua engañosa?” (Salmos 120:3).

La única manera de ganar la batalla contra la lengua es mediante la aplicación de una contra estrategia espiritual dada por Dios en Su Palabra.

QUE TU CORAZÓN ESTÉ RECTO DELANTE DE DIOS:

El primer paso en ganar la victoria sobre la lengua es tener tu corazón recto delante de Dios: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre, porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre…” (Mateo 15:18-20).

Tu boca hablará lo que esté en tu corazón. Si tu corazón no está recto, tu lengua lo revelará. Usa tu lengua para tener tu corazón recto delante del Señor: “Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10).

RECONOCE TU RESPONSABILIDAD:

Reconoce que serás responsable por las palabras que salgan de tu boca: “Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37).

Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo…” (Lucas 19:22).

DATE CUENTA QUE TUS PALABRAS REFLEJAN EL EVANGELIO:

Mientras pienses que tu lengua no es importante, no ganarás control sobre ella. Debes darte cuenta que tu conversación refleja el evangelio de Jesús: “Solamente os ruego que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo…” (Filipenses 1:27).

A causa de esto debes dar un buen ejemplo mediante tu conversación: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).

Lo que sale de tu boca no pasa desapercibido por los paganos: “Entonces nuestra boca se llenó de risa y nuestra lengua de alabanza. Entonces decían entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Jehová con estos!” (Salmos 126:2).

Puedes ganar a otros para el Señor Jesucristo mediante tu conversación: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, para que también los que no creen a la palabra sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa” (1 Pedro 3:1- 2).

MANTÉN TUS PALABRAS SIMPLES Y POCAS: “En las muchas palabras no falta pecado; el que refrena sus labios es prudente” (Proverbios 10:19).

Pero sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”, porque lo que es más de esto, de mal procede” (Mateo 5:37).

PIENSA ANTES DE HABLAR:

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19).

Si neciamente te has enaltecido y te has propuesto hacer mal, ponte la mano sobre la boca” (Proverbios 30:32).

El corazón del justo piensa antes de responder; la boca de los malvados derrama maldad” (Proverbios 15:28).

Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio; el que cierra sus labios es inteligente” (Proverbios17:28).

APÁRTATE TÚ MISMO:

Apártate tú mismo de aquellos que no pueden controlar su lengua: “Quítate de delante del hombre necio, porque no hallarás ciencia en sus labios” (Proverbios 14:7).

APRENDE EL PODER DE LAS PALABRAS DE PAZ:

Las palabras de paz son más poderosas que las palabras de odio: “Con mucha paciencia se aplaca el príncipe, pues la lengua suave hasta los huesos quebranta” (Proverbios 25:15).

RECONOCE QUE TU LENGUA ES UN ARMA:

Tu lengua es un arma que puedes usar para derrotar al enemigo en lugar de ser derrotado por él:

“Ellos lo han vencido [Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11).

Si controlas tu lengua, ello avergonzará a aquellos que falsamente te acusan: “Tened buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1 Pedro 3:16).

TOMA CONTROL SOBRE TU LENGUA:

Con la ayuda de Dios, puedes controlar la lengua. Pero TÚ debes pasar a la acción para controlar tu propia lengua. Los siguientes versículos indican acción de TU parte:

Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, REFRENE su lengua de mal y sus labios no hablen engaño” (1 Pedro 3:10).

Que a nadie DIFAMEN…” (Tito 3:2).

Hermanos, NO MURMURÉIS los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la Ley y juzga a la Ley; pero si tú juzgas a la Ley, no eres hacedor de la Ley, sino juez. Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y condenar; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4:11-12).

SEAN vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora” (Hebreos 13:5).

Solamente os ruego que OS COMPORTÉIS como es digno del evangelio de Cristo” (Filipenses 1:27).

En cuanto a la pasada manera de vivir, DESPOJAOS del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y VESTÍOS del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por eso, DESECHANDO la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo…” (Efesios 4:22-25).

Pero ahora DEJAD… palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8).

Ninguna palabra corrompida SALGA de VUESTRA boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29).

QUÍTENSE toda…, maledicencia…” (Efesios 4:31).

Sino, así como aquel que os llamó es santo, SED también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.16 porque escrito está: «SED santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15- 16).

APARTA de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios” (Proverbios 4:24).

GUARDA tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño” (Salmos 34:13).

Yo dije: «ATENDERÉ a mis caminos para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno en tanto que el impío esté delante de mí” (Salmo 39:1).

El que ofrece sacrificios de alabanza me honrará, y AL QUE ORDENE su camino, le mostraré la salvación de Dios” (Salmo 50:23).

No TOMARÁS el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano” (Éxodo 20:7).

No DIRÁS contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16).

QUE TU CONVERSACIÓN SIGA EL EJEMPLO DE JESÚS:

Jesús habló palabra de gracia: “Todos daban buen testimonio de él y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. Decían: —¿No es este el hijo de José?” (Lucas 4:22).

Él habló palabras de autoridad sobre Dios: “Se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Marcos 1:22).

No hubo astucia en Sus palabras (hablar pecaminoso): “Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:22-23).

USA TU LENGUA PARA EL BIEN:

Habla palabras de sabiduría y amabilidad: “Abre su boca con sabiduría y la ley de la clemencia está en su lengua” (Proverbios 31:26).

“Mi boca hablará sabiduría, y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (Salmos 49:3).

Habla de Dios: “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré” (Salmos 145:5).

“Mi boca publicará tu justicia y tus hechos de salvación todo el día…” (Salmos 71:15).

“Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día” (Salmo 71:24).

Habla de la Palabra de Dios: “Hablará mi lengua tus dichos, porque todos tus mandamientos son justicia” (Salmo 119:172).

“Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca” (Salmos 119:13).

“Hablaré de tus testimonios delante de los reyes y no me avergonzaré” (Salmo 119:46).

Habla palabras de consuelo tomadas de la Palabra de Dios: “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

Habla del Reino de Dios: “La gloria de tu reino digan y hablen de tu poder” (Salmos 145:11).

Permite que tus labios sean llenos de la alabanza a Dios: “La alabanza de Jehová proclamará mi boca. ¡Todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre!” (Salmos 145:21).

“Exalten a Dios con sus gargantas y con espadas de dos filos en sus manos” (Salmos 149:6).

“Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” (Salmos 89:1).

“Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca; en medio de la muchedumbre lo alabaré” (Salmos 109:30).

“Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmos 119:71).

“Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabarán” (Salmos 63:3).

“Como de médula y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca” (Salmo 63:5).

“A él clamé con mi boca y fue exaltado con mi lengua” (Salmos 66:17).

“Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día” (Salmos 71:8).

“Mis labios se alegrarán cuando cante para ti; y mi alma, la cual redimiste” (Salmos 71:23).

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmos 34:1).

ANTES DE HABLAR, FORMÚLATE ESTAS PREGUNTAS:

  1. ¿Lo que voy a decir traerá gloria a Dios? “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).
  2. ¿Es la verdad?
  3. ¿ Es justo desde todo punto de vista?
  4. ¿Será beneficioso?
  5. ¿Edificará a otros (resultará en buena voluntad y en mejores amistades)?
  6. Si estás hablando de otra persona, ¿ le has dicho la misma cosas a él o ella?
  7. ¿Sabes que lo que estás diciendo es un hecho o has llegado a tus propias conclusiones después de escuchar rumores?
  8. Si tienes algo en contra de tu hermano o hermana, ¿ has intentado reconciliarte con ellos antes de discutirlo con otros?
  9. ¿Esabsolutamentenecesarioquedigasesto?

RECUERDA ESTOS VERSÍCULOS:

“Pues aún no está la palabra en mi lengua y ya tú, Jehová, la sabes toda” (Salmos 139:4).

“El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber. El corazón del sabio hace prudente su boca y añade gracia a sus labios” (Proverbios 16:21,23).

“El hombre se alegra con la respuesta de su boca; la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (Proverbios 15:23).

“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Proverbios 25:11).

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11).

“El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre” (Proverbios 13:3).

“El que guarda su boca y su lengua, su vida guarda de angustias” (Proverbios21:23).