LA BIBLIA ENSEÑA SOBRE EL SABADO

El sábado, en su esencia, es una invitación de Dios a Su pueblo a entrar en Su descanso, tanto física como espiritualmente.

Desde el principio hasta el fin de la Biblia, el sábado es un recordatorio de que Dios es nuestro creador y sustentador, y de que nuestra verdadera paz y descanso se encuentran en Él.

A través de Jesús, entendemos que el descanso del sábado es un anticipo del descanso eterno en Su presencia.

El día séptimo fue establecido por Dios como un tiempo de reposo y gozo para sí mismo y para toda la creación.

Por medio de Jesucristo el hombre puede ser vuelto al disfrute del reposo de Dios.

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Génesis 2:1-3

El día de descanso, o sábado, es un tema profundamente importante en la Biblia, no solo como un mandato, sino como un símbolo de la relación entre Dios y Su pueblo, y de la necesidad humana de renovar cuerpo y espíritu. Este tema está bien desarrollado en Isaías 58:13-14, donde Dios resalta la importancia de guardar el sábado con reverencia, alejándose de actividades egoístas y placenteras para, en cambio, dedicar el día a Dios. Vamos a explorar cómo este día está diseñado para la santificación y descanso del pueblo de Dios.

¿Qué significa Génesis 2:1?

El primer versículo de Génesis 2 comienza con el término «así». Esto refleja el contenido del pasaje anterior, por lo que este versículo resume todo el capítulo 1. Dios completó Su obra de creación, se terminaron los cielos y la tierra y cada aspecto de la gran creación de Dios.

Las divisiones de capítulos y versículos no eran parte del texto original de la Biblia; estas palabras están destinadas a que se lean en un fluir natural como consecuencia de las palabras que aparecen al final del capítulo 1. En Génesis 1:31, Dios declaró que todo lo que había hecho era bueno «en gran manera». Dios logró exactamente lo que se propuso hacer y quedó satisfecho con los resultados. En este momento, no existía nada en la creación que fuera malo, corrupto o que no estuviera sincronizado con el plan y el propósito de Dios. Los cielos y la tierra eran vastos, rebosantes de vida, y eran exactamente como Dios quería que fueran.

El pecado humano lo cambiará todo, tal y como se describe en el capítulo 3.

¿Qué significa Génesis 2:2?

Tal y como lo dejó en claro el versículo anterior, Dios completó Su obra de creación en el sexto día. Sin embargo, la semana no había terminado. El séptimo día le importaba a Dios y se convirtió en el más importante de todos los días de la semana. Después de haber completado Su obra, Dios descansó. Este es el momento en el que se detiene el patrón del capítulo 1. En cada uno de los seis días de la creación, Dios hizo un trabajo específico y vio que era bueno. En el séptimo día, Dios descansó.

¿Qué significa que Dios descansara? ¿Qué significa «descansar» del trabajo, para alguien con el poder de crear mundos de la nada a través de Su palabra? Es difícil saberlo, pero el pasaje nos deja claro que el séptimo día fue muy importante para Dios. Ya sea por fines prácticos, simbólicos o de otro tipo, debemos ver esto como una elección significativa por parte del Creador. Este día de descanso se conocerá como el sábado, un punto central de la Ley de Dios y esencial sobre cómo Israel acabaría adorando a Dios. Sin embargo, incluso esos momentos, antes de que el pecado entrara en el mundo, antes de que existiera la Ley, este día de descanso ya era significativo para el Creador.

¿Qué significa Génesis 2:3?

El versículo anterior describe a Dios cumpliendo Su obra de creación en seis días. Después de esto, en el séptimo día, Dios descansó del trabajo. Aquí, en el versículo 3, Dios hace dos cosas: bendice el séptimo día y lo santifica.

¿Qué significa el hecho de bendecir un día? En el capítulo 1, la bendición de Dios estaba ligada a la fertilidad de Su creación, a la reproducción y al hecho de que la tierra se poblara. El significado de esta bendición del séptimo día es menos claro. En el futuro, bajo la Ley, Dios bendecirá a Israel por observar el reposo del séptimo día. De hecho, Dios le demostrará a Su pueblo que Él les proporcionará lo que necesitarán incluso durante el día en el que les dijo que no trabajaran.

Dios también santifica este día, y lo separa de los otros seis días. Incluso antes de que el pecado entrara en el mundo, Dios tenía la intención desde el principio de que el séptimo día fuera un día especial dedicado al reposo. Por lo tanto, este es el patrón que Dios estableció para el mundo a partir de este versículo.

1. La Creación y el Descanso de Dios

En Génesis 2:2-3, se nos dice que «Dios reposó en el séptimo día» después de completar Su obra de creación. Este descanso no implicaba que Dios estuviera fatigado; más bien, Dios se «detuvo» en Su obra para observar, deleitarse y bendecir lo que había creado. Al santificar este día, Dios estableció un ritmo de trabajo y descanso, demostrando que el descanso no solo es necesario, sino que es sagrado. Esta estructura semanal de seis días de trabajo y un día de descanso también es un reflejo de Su soberanía y cuidado.

2. Mandato del Sábado para el Pueblo de Israel

En Éxodo 20:8-11, el sábado se incluye en los Diez Mandamientos como un recordatorio para el pueblo de Israel de que deben apartar este día para Dios. Aquí se ordena que el pueblo, incluyendo sus siervos y hasta los animales, se abstengan de trabajar en el séptimo día. Dios les recuerda que este día es un pacto entre Él y Su pueblo (Éxodo 31:13), una señal de que Israel pertenece a Dios. En este sentido, el sábado es un acto de obediencia y de confianza en Dios, reconociendo que Él provee y que no dependemos de nuestra propia fuerza.

3. Jesús y el Señorío sobre el Sábado

En el Nuevo Testamento, Jesús declara ser «Señor del sábado» (Mateo 12:8; Marcos 2:27-28). En estas palabras, Jesús no anula el sábado, sino que reinterpreta su propósito y lo centra en la relación con Él mismo. Al sanar y hacer bien en sábado, Jesús demuestra que el día es para el beneficio de las personas, no para ser una carga. En Marcos 2:27, Él dice: “El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado,” señalando que el propósito de este día es traer restauración y bienestar.

4. Isaías 58:13-14: Sábado como un día de gozo en Dios

Isaías 58:13-14 expande la comprensión del sábado como un tiempo de deleite en Dios. Dios invita a Su pueblo a “llamar al sábado una delicia” y “honorable,” no dedicándolo a intereses egoístas, sino a buscar y disfrutar de Su presencia. En este pasaje, Dios promete bendiciones y un gozo profundo para aquellos que honran el día de descanso. Isaías también muestra que este día no es solo una pausa física, sino un momento para disfrutar de la comunión con Dios, lo cual es una restauración espiritual.

5. El Descanso como una Señal Profética del Descanso en Cristo

En Hebreos 4:9-10, el autor habla de un “reposo” que aún queda para el pueblo de Dios, conectando el sábado con el descanso eterno en Cristo. Aquí se revela el sentido final del sábado: un descanso pleno en la obra completa de Cristo. Los creyentes encuentran su descanso en Él, y el sábado simboliza esta paz y liberación del esfuerzo humano para agradar a Dios, recordando que Cristo ya lo ha cumplido todo.

Conclusión

El sábado, en su esencia, es una invitación de Dios a Su pueblo a entrar en Su descanso, tanto físicamente como espiritualmente. Desde el principio hasta el fin de la Biblia, el sábado es un recordatorio de que Dios es nuestro creador y sustentador, y de que nuestra verdadera paz y descanso se encuentran en Él. A través de Jesús, entendemos que el descanso del sábado es un anticipo del descanso eterno en Su presencia, donde todas las cargas y trabajos de este mundo cesarán.

EL SÁBADO DEL CREADOR Génesis 2

Dios reposó recién cuando hubo acabado los cielos y la tierra. No halló descanso hasta haber puesto fin a todo su trabajo. El sábado, o reposo de Dios, significa perfecta satisfacción en lo que ha sido realizado.

Él solo fue el obrador. Solo el suyo fue el descanso. Notemos:

I. El sábado ordenado. El día séptimo fue establecido por Dios como un tiempo de reposo y gozo para sí mismo y para toda la creación.

  1. ES UN DÍA DE DESCANSO. No hay más obra que hacer. Él reposó, no porque estaba fatigado, sino porque toda cosa buena que podía ser hecha estaba hecha.
  2. ERA UN DÍA DE BENDICIÓN. «Lo bendijo Dios». La especial predilección y deleite de Dios estaban en Él: veracidad y satisfacción.
  3. ERA UN DÍA APARTADO. «Lo santificó Dios». Lo separó como su propia posesión y herencia porque manifestaba los resultados de su propia sabiduría, poder y bondad. Pero nótese más particularmente que:
  4. ERA EL DÍA DE GRACIA PARA EL HOMBRE. Dios hizo al hombre en el sexto día, de modo que el primer día que amaneció sobre Adán fue el sábado de Dios, es decir, el hombre entró inmediatamente en el disfrute del reposo de su Creador. Dios acabó la obra; el hombre entra con Él en el descanso y disfrute de todo lo que Dios había hecho. ¡Oh, la gracia de Dios, al gozarse en introducir al hombre en una tal posesión!

II. El sábado destruido. Parece que el hombre no disfrutó por mucho tiempo del reposo de Dios. El tentador vino, el hombre fracasó, el reposo fue violado, Adán huyó de Dios. El pecado arruinó al hombre de modo que no pudo disfrutar del descanso de Dios. En las edades que siguen el hombre parece haber olvidado que el sábado fue «hecho por causa del hombre», de manera que cuando la ley fue dada (Éx. 20:1-26) la palabra «acuérdate» fue significativamente antepuesta al segundo mandamiento. El sábado del reposo divino, que era un don al hombre, ahora vuelve a Él en la forma de ley; pero todavía le recuerda el descanso de Dios. El maná no cayó en el sábado. Para gozar del reposo ahora tienen que juntar el doble el sexto día: no por gracia ahora, sino por obras.

III. El sábado restaurado. Por medio de Jesucristo el hombre puede ser vuelto al disfrute del reposo de Dios.

  1. POR ÉL OTRA OBRA HA SIDO ACABADA. «He acabado la obra» (Jn. 17:4). Quitó el pecado, la obra de la expiación está terminada, y Dios lo ha declarado todo bueno.
  2. SE DISFRUTA DE OTRO REPOSO. Como Dios reposó sobre el propiciatorio en el lugar santísimo, así ahora Él descansa satisfecho en la obra de su amado Hijo.
  3. OTRO DÍA DE GRACIA ES PROCLAMADO. «Venid a Mí, y Yo os haré descansar» (Mt. 11:28). Como Adán entró en el reposo de Dios, así ahora podemos nosotros hacerlo por fe en Cristo. «Queda un reposo (sábado) para el pueblo de Dios» (He. 4:1-9); «procuremos, pues, entrar en aquel reposo».

Este reposo significa para nosotros todo lo que significaba para Adán:

  • 1). Una cesación de las obras.
  • 2). Continua comunión con Dios.
  • 3). Llevar su santa imagen.
  • 4). Hallar nuestro todo en su posesión.
  • 5). Regocijarnos en Dios. «No pudieron entrar a causa de incredulidad» (He. 3:19).