LO QUE DIOS TE HA DADO TIENE PROPOSITO

Dios nos provee para nuestras necesidades, pero también nos llama a ser generosos y a usar nuestros recursos para Su reino.

El tiempo, relaciones familiares, eclesiales y sociales, el dinero y los talentos son recursos dados por Dios que deben ser usados sabiamente para glorificarlo.

Si reconocemos que lo que tenemos proviene del cielo, también debemos entender que seremos responsables ante Dios por cómo lo usamos.

Juan 3:27 nos enseña que la mayordomía comienza con reconocer a Dios como la fuente de todo. Esto transforma nuestra perspectiva y nos motiva a administrar con fidelidad, gratitud y generosidad lo que Él nos ha confiado.

La Biblia enseña claramente que cada uno de nosotros rendirá cuentas a Dios por nuestras acciones, pensamientos y decisiones. Este principio se encuentra en varios pasajes, como:

  1. Romanos 14:12:
    «De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.»
    Este versículo nos recuerda la responsabilidad individual ante Dios.
  2. 2 Corintios 5:10:
    «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»
    Aquí se habla del tribunal de Cristo, donde los creyentes serán recompensados según sus obras, no para salvación, sino para recibir recompensas eternas.
  3. Eclesiastés 12:14:
    «Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala.»
    Este pasaje subraya que no hay nada que quede oculto ante los ojos de Dios.
  4. Mateo 12:36:
    «Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.»
    Incluso nuestras palabras serán examinadas por Dios.

Esta verdad nos invita a vivir con temor reverente, siendo buenos administradores de los dones, recursos y oportunidades que Él nos da, sabiendo que un día estaremos frente a Él. A la vez, nos anima a buscar la gracia de Dios a través de Jesucristo, quien nos ayuda a vivir vidas que le agradan.

Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Juan 3:27

Juan les contestó:
—Nadie puede hacer algo si Dios no se lo permite.

Juan 3:27 TLA

La relación entre Juan 3:27 y la mayordomía cristiana es fundamental, ya que la mayordomía se basa en el reconocimiento de que todo lo que tenemos (espiritual y material) proviene de Dios, y somos responsables de administrarlo para Su gloria. Aquí te presento un análisis y aplicación práctica, con sustento bíblico, adaptado a la vida real en 2025.


1. Principio de la soberanía de Dios

«No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo» (Juan 3:27). Este versículo establece que todo lo que poseemos proviene de Dios, lo cual es el fundamento de la mayordomía cristiana.
Esto implica que nada de lo que tenemos —dones espirituales, bienes materiales, tiempo, salud o familia— es nuestro por derecho propio, sino que somos administradores de lo que Dios nos ha confiado.

Sustento bíblico:

  • Salmo 24:1: «De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan».
  • 1 Corintios 4:7: «¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?».

Aplicación práctica en 2025:

  • Espiritual: Si tienes un talento para enseñar, predicar o servir, úsalo para edificar la iglesia. Por ejemplo, si lideras un grupo de jóvenes o un estudio bíblico, administra tu tiempo y energía para impactar vidas.
  • Material: Reconoce que tu salario, bienes y recursos provienen de Dios. Si has logrado éxito en tu carrera o negocios, da gracias a Dios y úsalos para apoyar la obra de la iglesia o bendecir a quienes tienen necesidad.

2. Administrar recursos materiales con responsabilidad

La mayordomía incluye el uso sabio y responsable de los bienes materiales. Dios nos provee para nuestras necesidades, pero también nos llama a ser generosos y a usar nuestros recursos para Su reino.

Sustento bíblico:

  • Lucas 16:10-11: «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto».
  • Mateo 6:19-21: «No os hagáis tesoros en la tierra […] sino hacéos tesoros en el cielo».
  • 2 Corintios 9:7: «Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre».

Aplicación práctica en 2025:

  • Presupuesto personal: Crea un plan financiero que incluya diezmos, ofrendas y ahorro. Por ejemplo, si ganas $1,000 al mes, aparta un porcentaje para la iglesia y otro para proyectos que beneficien a la comunidad.
  • Generosidad intencional: Contribuye a programas sociales o ministerios en tu iglesia, como ayudar a construir un templo o financiar actividades evangelísticas.
  • Evita el endeudamiento innecesario: En un mundo consumista como el actual, evita deudas que te distraigan de las prioridades del reino.

3. Administrar el tiempo y los dones espirituales

El tiempo y los talentos son recursos dados por Dios que deben ser usados sabiamente para glorificarlo. En 2025, donde el ritmo de vida es acelerado, ser intencional con el tiempo es esencial.

Sustento bíblico:

  • Efesios 5:15-16: «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos».
  • 1 Pedro 4:10: «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios».

Aplicación práctica en 2025:

  • Administración del tiempo: Usa aplicaciones digitales para organizar tu semana, asegurándote de incluir tiempo para devocionales, reuniones en la iglesia y servicio comunitario.
  • Uso de dones: Si tienes habilidades en tecnología, como edición de videos o diseño gráfico, úsala para apoyar el ministerio online de tu iglesia.
  • Balance de prioridades: Evita que las distracciones tecnológicas (redes sociales, streaming) consuman el tiempo que podrías dedicar a tu crecimiento espiritual o servicio.

4. Mayordomía de las relaciones y la comunidad

Dios nos ha dado relaciones y una comunidad para cuidar y edificar. La mayordomía incluye invertir en relaciones familiares, eclesiales y sociales, mostrando el carácter de Cristo.

Sustento bíblico:

  • Efesios 6:1-4: Exhorta a la obediencia y al cuidado en las relaciones familiares.
  • Hebreos 10:24-25: «Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras».
  • Gálatas 6:2: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo».

Aplicación práctica en 2025:

  • Familia: Organiza cenas semanales donde se fortalezcan los lazos y se discutan temas espirituales. Por ejemplo, los padres pueden enseñar principios bíblicos a sus hijos mientras comparten tiempo de calidad.
  • Iglesia: Participa activamente en la comunidad de fe, siendo un mentor para los jóvenes o ayudando en el discipulado de nuevos creyentes.
  • Sociedad: Usa tu influencia para bendecir a otros. Por ejemplo, si eres empresario, ofrece empleo a personas de tu congregación o comunidad con necesidad.

Resumen práctico:

Juan 3:27 nos recuerda que todo lo que tenemos es dado por Dios, y nuestra responsabilidad como mayordomos es:

  1. Reconocerlo como el dueño de todo.
  2. Administrar sabiamente lo que recibimos, espiritual y materialmente.
  3. Invertir tiempo y recursos en el Reino de Dios.
  4. Cuidar nuestras relaciones para edificar una comunidad piadosa.

¿Te gustaría ejemplos concretos de programas o actividades para implementar en la iglesia en 2025 sobre mayordomía?