VENTAJAS DE TEÑIRSE DE CRISTO

El bautismo es un acto de obediencia y fe que simboliza nuestra unión con Cristo en su muerte y resurrección.

El Espíritu Santo está íntimamente involucrado en este proceso, regenerando, llenando, sellando, uniendo y capacitando al creyente para vivir una nueva vida en Cristo.

Es importante recordar que el bautismo no es un acto mágico que confiere automáticamente la salvación o la santidad.

La salvación es por gracia mediante la fe en Jesucristo (Efesios 2 del 8 al 9). El bautismo es una respuesta a esa gracia y una expresión de la fe que ya está presente en el corazón del creyente.

Contexto

En la Biblia no hay un versículo específico que diga «basa tu relación con Dios en los sentimientos». Más bien, la Biblia enfatiza una relación con Dios basada en la fe, la obediencia y el conocimiento de Él a través de su Palabra.

  • La fe es fundamental: Hebreos 11:6 dice: «Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.» La fe implica confianza en Dios y en sus promesas, incluso cuando no «sentimos» su presencia.
  • Conocimiento de Dios: Oseas 6:6 dice: «Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.» Este versículo muestra que Dios valora que le conozcamos íntimamente a través de su Palabra y la oración.
  • Obediencia: Juan 14:15 dice: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.» Nuestra obediencia a los mandamientos de Dios es una expresión de amor y un componente esencial de nuestra relación con Él.
  • Los sentimientos pueden ser engañosos: Jeremías 17:9 dice: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» Este versículo nos advierte que no debemos confiar ciegamente en nuestros sentimientos, ya que pueden ser cambiantes y estar influenciados por factores externos.
  • Equilibrio: Aunque los sentimientos no deben ser la base de nuestra relación con Dios, tampoco debemos ignorarlos por completo. Dios creó nuestras emociones, y Él se preocupa por lo que sentimos. Los Salmos, por ejemplo, están llenos de expresiones de alegría, tristeza, enojo y arrepentimiento. Sin embargo, estas emociones siempre están dirigidas hacia Dios y expresadas dentro de un marco de fe y confianza en Él.

En resumen, la Biblia promueve una relación con Dios que se basa en la fe, el conocimiento, la obediencia y la confianza en su Palabra. Si bien los sentimientos pueden ser parte de nuestra experiencia con Dios, no deben ser el fundamento principal de nuestra relación con Él.

Texto

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:3-4

El bautismo en el creyente es un acto profundamente significativo con múltiples dimensiones.

Acciones Objetivas (Lo que el Bautismo Realiza – Independientemente de la Experiencia Subjetiva):

  • Identificación Pública con Cristo: El bautismo es una declaración pública e inequívoca de que la persona se identifica con Jesucristo como su Señor y Salvador. Es una demostración visible de una realidad interna: la fe en Cristo.
  • Obediencia al Mandato de Cristo: Jesús ordenó a sus seguidores que bautizaran a aquellos que creían (Mateo 28:19). Al bautizarse, el creyente está obedeciendo un mandamiento directo de Cristo, lo cual es un acto de amor y sumisión a Él.
  • Entrada a la Comunidad de la Fe (la Iglesia): El bautismo es un rito de iniciación en la comunidad cristiana. Señala la incorporación del creyente al cuerpo de Cristo, la Iglesia (1 Corintios 12:13). Es un acto que une al individuo con otros creyentes y lo compromete a participar en la vida de la Iglesia.
  • Símbolo de la Nueva Vida en Cristo: El bautismo es un símbolo poderoso y visible de la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida en Cristo (Romanos 6:3-4). Representa el rompimiento con el pasado y el comienzo de un nuevo caminar en el Espíritu Santo.

Acciones Simbólicas (Lo que el Bautismo Representa):

  • Muerte al Viejo Hombre: La inmersión en el agua simboliza la muerte a la vieja vida de pecado, el «viejo hombre» que está crucificado con Cristo. Representa el poner fin a la vida gobernada por los deseos egoístas y pecaminosos.
  • Sepultura con Cristo: El estar completamente sumergido en el agua simboliza la sepultura con Cristo. Es una representación de la identificación con la muerte de Cristo en la cruz.
  • Resurrección a Nueva Vida: El emerger del agua simboliza la resurrección con Cristo a una nueva vida en el Espíritu Santo. Representa el comienzo de una vida transformada, llena del poder y la gracia de Dios.
  • Limpieza del Pecado: Aunque el perdón de pecados ocurre en el momento de la fe, el bautismo simboliza el lavamiento de los pecados. Es una representación visible de la limpieza espiritual que ha tenido lugar en el corazón del creyente (Hechos 22:16).

Acciones Potenciales (Dependiendo de la Teología y la Experiencia):

  • Recepción del Espíritu Santo (o Llenura): Algunas tradiciones creen que el bautismo es el momento en que el creyente recibe el Espíritu Santo, o una llenura renovada del Espíritu Santo. Otros creen que el Espíritu Santo se recibe en la conversión, y el bautismo es una confirmación de eso.
  • Activación de Dones Espirituales: En algunas tradiciones, se cree que el bautismo puede ser un catalizador para la activación o el descubrimiento de los dones espirituales que el Espíritu Santo ha dado al creyente.
  • Confirmación de la Llamada: El bautismo puede ser una experiencia confirmatoria de la llamada de Dios en la vida del creyente, fortaleciendo su compromiso con el servicio cristiano.

En resumen, el bautismo en el creyente:

  • Declara públicamente la fe en Cristo.
  • Obedece el mandamiento de Jesús.
  • Incorpora al creyente en la Iglesia.
  • Simboliza la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida.
  • Potencialmente, marca la recepción del Espíritu Santo o la confirmación de la llenura del Espíritu.

Es importante recordar que el bautismo no es un acto mágico que confiere automáticamente la salvación o la santidad. La salvación es por gracia mediante la fe en Jesucristo (Efesios 2:8-9). El bautismo es una respuesta a esa gracia y una expresión de la fe que ya está presente en el corazón del creyente. Es un paso importante y significativo en la vida cristiana que marca el comienzo de un nuevo caminar con Cristo.

La participación del Espíritu Santo en el bautismo del creyente es un aspecto crucial y multifacético, aunque la forma precisa en que se entiende varía según la tradición teológica. Aquí hay algunas formas clave en que el Espíritu Santo participa, junto con las diferentes perspectivas:

1. Habilitación para la Fe y el Arrepentimiento (Antes del Bautismo):

  • Convicción de pecado: El Espíritu Santo es quien primero convence a la persona de su pecado y de su necesidad de un Salvador (Juan 16:8). Esta convicción es fundamental para que la persona busque a Cristo.
  • Regeneración: El Espíritu Santo regenera el corazón de la persona, dándole una nueva naturaleza y la capacidad de creer en Jesucristo (Tito 3:5). La regeneración es una obra secreta del Espíritu Santo que precede a la fe consciente y al arrepentimiento.
  • Iluminación: El Espíritu Santo ilumina la mente de la persona para que entienda las verdades del Evangelio (1 Corintios 2:10-16). Sin la iluminación del Espíritu Santo, la persona no podría comprender ni aceptar la buena noticia de Jesucristo.
  • Llamamiento eficaz: El Espíritu Santo llama a la persona a la salvación de una manera que resulta en una respuesta positiva y obediente (Romanos 8:30). Este llamamiento interior es irresistible para aquellos a quienes Dios ha predestinado para la salvación.

2. Unión con Cristo y su Cuerpo (En el Bautismo):

  • Incorporación al Cuerpo de Cristo: 1 Corintios 12:13 declara que «por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo.» El bautismo es una señal visible de la unión espiritual que el creyente ya tiene con Cristo y con la Iglesia, que es su cuerpo. El Espíritu Santo es el vínculo que une a los creyentes a Cristo y entre sí.
  • Identificación con la Muerte y Resurrección de Cristo: Romanos 6:3-4 habla de ser bautizados «en su muerte» y sepultados con él. El Espíritu Santo hace real esta identificación espiritual para el creyente. Nos permite experimentar el poder de la muerte al pecado y la resurrección a una nueva vida en Cristo.

3. Llenura y Poder para el Servicio (Después del Bautismo – Perspectivas Variadas):

Aquí es donde las perspectivas teológicas difieren más significativamente:

  • Perspectiva Tradicional (Muchos Bautistas):
    • El Espíritu Santo ya mora en el creyente: Creen que el Espíritu Santo ya mora en el creyente desde el momento de la conversión y que el bautismo es una confirmación de esa realidad.
    • Fortalecimiento y Capacitación: El bautismo es una ocasión para pedir que el Espíritu Santo llene y fortalezca al creyente para vivir una vida cristiana victoriosa y para servir a Dios.
    • Dones espirituales: Aunque la manifestación de dones espirituales puede ser gradual, el creyente puede esperar que el Espíritu Santo le capacite para servir a Dios de maneras específicas, usando los dones que Él le ha dado. No necesariamente asocian el bautismo con una segunda experiencia de llenura del Espíritu Santo distinta de la conversión.
  • Perspectiva Pentecostal/Carismática (Algunos Bautistas):
    • Bautismo en el Espíritu Santo como una Experiencia Distinta: Creen en una experiencia distinta del bautismo en agua, llamada «bautismo en el Espíritu Santo,» que ocurre después de la conversión y el bautismo en agua. Esta experiencia es a menudo (aunque no siempre) acompañada por la manifestación del hablar en lenguas (glosolalia) como evidencia inicial.
    • Poder para el Testimonio: El bautismo en el Espíritu Santo es visto como una capacitación especial para testificar de Cristo con poder y para realizar obras poderosas en su nombre (Hechos 1:8).
    • Manifestación de Dones: El bautismo en el Espíritu Santo a menudo se asocia con la activación o intensificación de los dones espirituales (1 Corintios 12:4-11).

4. Santificación Progresiva:

  • Guía y Dirección: El Espíritu Santo guía y dirige al creyente a lo largo de su vida cristiana (Gálatas 5:16-25). Nos ayuda a entender la voluntad de Dios y a caminar en obediencia a ella.
  • Producción del Fruto del Espíritu: El Espíritu Santo produce el fruto del Espíritu en la vida del creyente: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23).
  • Transformación: El Espíritu Santo transforma gradualmente al creyente a la imagen de Cristo (2 Corintios 3:18). Este proceso de santificación continúa a lo largo de toda la vida del creyente.

Ejemplos Bíblicos:

  • Hechos 2:38: «Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.» Este versículo a menudo se interpreta como una promesa de que el Espíritu Santo se recibe al bautizarse, aunque la naturaleza precisa de esa recepción es debatida.
  • Hechos 8:14-17: Los apóstoles oraron por los samaritanos que habían sido bautizados en agua para que recibieran el Espíritu Santo. Este pasaje se usa a menudo como argumento para la necesidad de una experiencia separada y distinta del bautismo en agua.
  • Hechos 10:44-48: Cornelio y su casa reciben el Espíritu Santo mientras Pedro predicaba, antes de ser bautizados en agua. Esto demuestra que la obra del Espíritu Santo puede preceder al bautismo en agua.
  • Hechos 19:1-7: Pablo encuentra discípulos en Éfeso que sólo habían sido bautizados en el bautismo de Juan. Él los bautiza en el nombre de Jesús y, después de imponerles las manos, reciben el Espíritu Santo y hablan en lenguas.

En resumen:

El Espíritu Santo participa en el bautismo del creyente habilitando la fe, uniendo al creyente con Cristo, llenando al creyente con poder para el servicio y santificando al creyente a lo largo de su vida cristiana. La forma precisa en que se entiende la obra del Espíritu Santo en el bautismo depende en gran medida de la perspectiva teológica de cada individuo o denominación. El bautismo es un momento significativo en la vida cristiana, y la participación del Espíritu Santo es esencial para su significado y eficacia.