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1 / 4 – Todo nacido de nuevo, tenemos la capacidad de decir no a la tentación
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2 / 4 – Dele propósito a su vida y a la de sus hijos
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3 / 4 – DIOS quiere que estemos bien
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4 / 4 – Hombres y mujeres con visión
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Se necesita una gran fuerza para perseguir tus sueños, para luchar por tu matrimonio, para ser un verdadero amigo, un verdadero padre.
También, los hombres necesitan algo por lo cual luchar; aprender a sobrevivir las tormentas. Sin una visión, el hombre desperdicia su vida.
Las virtudes vistas han sido: sacrificarse por los demás, no perder el deseo de aprender, fuerza de voluntad, pasión y entusiasmo. Hoy veremos: verdaderas agallas y una visión de saber por lo que estás luchando: Ahora bien, ninguna son lo suficientemente buenas sin la última: la virtud de ser valiente.

12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
Santiago 1:12
«Verdaderas agallas»
Santiago habló acerca de la persona enfocada en lo que está haciendo, venga lo que venga. Es decir: determinación o, en otras palabras, agallas.
Las agallas constituyen el punto donde convergen la pasión y la perseverancia. Es la capacidad de adaptarse ante el rechazo, templanza frente al miedo. Es enfocar la vida con una actitud sin pretensiones ni jactancia, aun frente a probabilidades difíciles.
- Ciertamente creo en el poder de la oración.
- Debemos orar como si dependiera de Dios.
- Pero creo que una buena y tradicional ética de trabajo también honra a Dios.
- Así que tienes que trabajar como si dependiera de ti.
- Aunque pendas de un hilo, aguanta.
- No importa cuántas veces hayas sido derribado, ¡vuelve a levantarte!
- Mantente como si nada; no importa cuándo ni cómo.
Quiero que consideres la idea de que los hombres realmente deben buscar situaciones en las que tengan que activar sus agallas si quieren lograr algo.
- La verdad es que los hombres necesitan arriesgarse.
- Es una forma de vivir.
- Es una forma de descubrir quiénes somos realmente.
- Sin riesgos, nuestra hombría se atrofia.
- Nos convertimos en animales enjaulados.
- Si no hay una forma saludable y sagrada de emplear nuestra testosterona, tendremos problemas.
«Lo que no me mata», dijo Friedrich Nietzsche, «me fortalece».
- La forma en que ganas fuerza es rompiendo tus fibras musculares.
- Luego, con la ayuda de proteínas, esas fibras musculares vuelven a crecer aún más.
- Lo que es verdad en lo físico también lo es en lo emocional y lo espiritual.
- Cuando atraviesas una temporada de estrés, considera que eso es un ejercicio emocional.
- Puede sentirse como un colapso, ¡pero Dios está aumentando tu fortaleza emocional!
- Tal vez sea hora de establecer un objetivo de estiramiento.
Debemos optar por hacer cosas que nos empujen más allá de los límites prestablecidos.
Se necesita una gran fuerza para perseguir tus sueños. Se necesita una gran fuerza para luchar por tu matrimonio. Se necesita una gran fuerza para ser un verdadero amigo, un verdadero padre. Pero ese es precisamente el punto.
Se necesita un hombre. Así que, sé hombre.
Ponle nombre al objetivo del ejercicio de hoy. ¡Y ve por ello!
12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
Mateo 11:12
12 »Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.
Mateo 11:12 TLA
«Visión clara»
No sé qué versión de la Biblia estés usando para leer el versículo de las Escrituras de hoy, pero la mía dice que los «hombres violentos»arrebatan el reino de los cielos «por la fuerza».
¡Qué descripción más atrevida! La iglesia del primer siglo tenía problemas, al igual que la de hoy, pero andaban a todo vapor. Tenían una idea clara de lo que querían: el reino de Dios, y lo buscaban.
La sexta virtud de la hombría es una visión clara.
Los hombres necesitan algo por lo cual luchar; luchar en contra de algo.
- Así es como sobrevivimos a las tormentas que nos golpearán de vez en cuando.
- Sin una visión, el hombre desperdicia su vida.
- Pero con una visión clara, se convierte en una fuerza a considerar.
- ¿Tienes una declaración de misión para tu vida?
- ¿Qué tal una declaración de visión para tu matrimonio?
- ¿Qué hay de los valores básicos para tu familia?
- ¿O qué con tus objetivos en la vida o con un plan de vida?
No puedes ser hombre sin una visión; es como ser pianista sin un piano o jugador de fútbol sin una pelota.
Si no estás en una misión de Dios, en realidad no estás viviendo; te estás muriendo. No solo estás desperdiciando el potencial que Dios te dio, estás desperdiciando espacio. Eres peso muerto.
Necesitas una visión para una misión. Pídele a Dios que te la dé. Ora, ayuna, estudia, haz lo que sea necesario, pero no te detengas hasta que tengas tu visión. Luego escríbela y no la olvides nunca, ni dejes de perseguirla con toda la «violencia»de la determinación que Dios te dio.
¿Cuál es tu propósito para los años que Dios te ha de dar en esta tierra?
13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.
1 Corintios 16:13
«Valor moral»
Me encanta cómo le dijo Dios, repetidamente, a Josué que fuera fuerte y valiente cuando estaba por liderar a la nación hebrea en su conquista de Canaán (Josué 1:6-7, 9). Pero la verdad es que, a todos, nos dice que seamos fuertes y que tengamos el valor de hacer lo correcto.
Repasemos lo visto hasta ahora rápidamente. Las seis virtudes de la hombría que hemos tratado en estos devocionales han sido el amor duro (sacrificarse por los demás), el asombro infantil (no perder nunca el deseo de aprender sobre el mundo de Dios), la fuerza de voluntad (esa perseverancia pertinaz y santificada), una pasión agresiva (un entusiasmo contagioso), verdaderas agallas (la combinación de pasión y perseverancia) y una visión clara (saber por lo que estás luchando).
Ninguna de esas virtudes son lo suficientemente buenas sin la última: valor moral. «El valor no es simplemente una de las virtudes», escribe C. S. Lewis, «sino la forma de cada virtud en el punto de prueba».
¿De dónde viene el valor moral? De una conciencia que es cautivada por la Palabra de Dios.
La conciencia es nuestro sistema operativo espiritual —integrado en el corazón humano—, y requiere actualizaciones constantes. La forma en que haces esto es descargando las Escrituras todos los días. Cuando estudias las Escrituras, estás cargando la voluntad buena, agradable y perfecta de Dios. Es así que dejas que tu conciencia sea tu guía, una conciencia informada por las Sagradas Escrituras y afinada por la tierna y apacible voz del Espíritu Santo.
Si violas tu conciencia constantemente, es como un medidor que ya no ejerce su función. Pero si te metes en la Palabra de Dios y en la presencia de Dios de manera constante, tu conciencia aprende a escuchar y a responder a la voz del Espíritu Santo. Es posible que necesites humillarte, confesar tu pecado, enfrentarte al error, salir públicamente en busca de Jesús; eso depende. Pero si lo haces, te convertirás en un hombre según el corazón de Dios.
Un hombre de conciencia es un agente de cambio, una fuerza a considerar. Como observó Andrew Jackson: «Un hombre con valor tiene a la mayoría». No se deja llevar por los vientos de las tendencias. Está anclado a la Palabra de Dios; ancla que lo sostiene firmemente a través de cualquier altibajo.
Escucha a tu conciencia y hazle caso.
¡Sé hombre!
¿En cuanto a qué necesitas actuar a partir de la valentía moral que hoy tienes?