COMPRENDE… TODO ES DE DIOS!

Vivimos en una cultura que exalta la propiedad personal y la autosuficiencia. La frase «Esto es mío» se escucha en todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la adultez.

Sin embargo, la Biblia nos enseña una verdad contracultural: nada de lo que tenemos es realmente nuestro. Todo pertenece al Señor, y nosotros somos administradores de lo que Él nos ha confiado.

Reconocer que todo pertenece al Señor cambia nuestra perspectiva. Nos lleva a vivir con humildad, gratitud y responsabilidad.

Al final de nuestra vida, rendiremos cuentas a Dios por la forma en que administramos lo que Él nos confió.

Título: Todo pertenece al Señor: Somos administradores, no dueños

Texto base: Salmo 24:1 – «De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.»


Introducción

Vivimos en una cultura que exalta la propiedad personal y la autosuficiencia. La frase «Esto es mío» se escucha en todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la adultez. Sin embargo, la Biblia nos enseña una verdad contracultural: nada de lo que tenemos es realmente nuestro. Todo pertenece al Señor, y nosotros somos administradores de lo que Él nos ha confiado.

1. El Señorío de Dios sobre todo

Texto: Salmo 24:1

  • Todo lo que existe en la tierra le pertenece a Dios porque Él es el Creador. Este principio establece la base para la mayordomía cristiana: Dios es el dueño absoluto de todo.
  • Apoyo bíblico:
    • «Mío es el oro y mía es la plata, dice Jehová de los ejércitos» (Hageo 2:8).
    • «Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella» (1 Corintios 10:26).

Aplicación: Reflexiona sobre tus posesiones, tus talentos y tu tiempo. Reconoce que todo es un regalo de Dios y que Él tiene el derecho supremo sobre ellos.


2. Somos administradores, no dueños

Texto: Génesis 1:28 – «Y los bendijo Dios; y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread…»

  • Desde el principio, Dios dio al hombre la responsabilidad de administrar la creación. Esto incluye el cuidado de los recursos materiales, nuestro tiempo, nuestras relaciones y nuestras habilidades.
  • Ejemplo bíblico: José como administrador en Egipto (Génesis 39:4-6). José fue fiel en administrar lo que no era suyo, y Dios lo bendijo grandemente.

Aplicación: Pregúntate: ¿Cómo estoy administrando los recursos que Dios me ha dado? ¿Estoy usándolos para Su gloria o para mi beneficio egoísta?


3. Fidelidad en lo poco y en lo mucho

Texto: Lucas 16:10 – «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.»

  • La fidelidad es un principio fundamental de la mayordomía. Dios nos llama a ser responsables en el manejo de lo que Él nos ha confiado, sea mucho o poco.
  • La parábola de los talentos (Mateo 25:14-30): Los siervos fieles multiplicaron lo que su señor les confió y fueron recompensados. El siervo negligente no usó los recursos y enfrentó las consecuencias.

Aplicación:

  • Evalúa tu vida financiera, tu tiempo y tus habilidades: ¿Cómo puedes ser más intencional y fiel en su uso?
  • Busca oportunidades para invertir en el Reino de Dios, ya sea sirviendo en la iglesia, discipulando a otros o ayudando a quienes lo necesitan.

4. Administrar con una perspectiva eterna

Texto: Mateo 6:19-21 – «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo…»

  • Nuestra administración no debe enfocarse en acumular riquezas terrenales, sino en glorificar a Dios y preparar frutos para la eternidad.
  • Ejemplo bíblico: La iglesia primitiva administraba sus bienes con generosidad para cubrir las necesidades de todos (Hechos 4:32-35).

Aplicación:

  • Invierte en aquello que tiene valor eterno: la salvación de las almas, el discipulado, y el avance del Reino de Dios.
  • Vive con generosidad, compartiendo tus recursos con los necesitados y la obra del Señor.

Conclusión: Una vida que glorifica a Dios

Reconocer que todo pertenece al Señor cambia nuestra perspectiva. Nos lleva a vivir con humildad, gratitud y responsabilidad. Al final de nuestra vida, rendiremos cuentas a Dios por la forma en que administramos lo que Él nos confió.

Texto para reflexión final: 1 Corintios 4:2 – «Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.»

Desafío: Esta semana, haz una lista de los recursos que Dios te ha confiado: tiempo, talentos, dinero, relaciones, y oportunidades. Ora y comprométete a administrarlos para Su gloria.