Fé mal dirigida

  • Comprender y aceptar que las circunstancias llegan y somos responsables de asumirlas
  • Aprender y reconocer que no somos víctimas

Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo[a] aquel día.

Juan 5:1-18
  • Ni se te ocurra poner la cartera en el piso.
  • Una escoba cabeza para arriba espantará las visitas no deseadas
  • Soñar que se te caen los dientes puede significar algo horrible
  • Los gatos negros no son los únicos que representan mala suerte
  • Romper un espejo es de lo más temido en nuestra cultura
  • Cuidado a quién barres o se quedará solterona
  • Mira por qué no te conviene rascarte picazón en una mano
  • Aleja todo mal teniendo un vaso de agua detrás de la puerta de la casa
  • Un ruidito en el oído significa que alguien está hablando de ti
  • Comer uvas en año nuevo es una forma de garantizar un gran año
  • Usa ropa interior roja para la buena suerte

  • Temor
  • Autosuficiencia
  • Incredulidad
  • proteger a nuestros hijos,
  • mantener a nuestras familias,
  • no ser una carga
  • nuestra propia comodidad y seguridad
  • nuestros miedos y
  • nos convence de que debemos confiar en nosotros mismos para asegurar nuestra situación
  • ganar dinero convertirnos en un ídolo y volvernos a él en lugar de a Dios nos lleva a la trampa de Satanás

Estancarse en la vida es frenarse ante el rozamiento que los demás componentes de ella nos ofrecen. Nos estancamos en

  • el dolor de la partida de un ser querido.
  • O por un mal manejo económico.
  • A veces nos paralizamos por no aceptar la soberanía de Dios y nos encontramos en el estanque sin entender que Él no nos quiere allí.

¡El paralítico de Betesda estaba estancado desde hacía 38 años!

Quizás su estancamiento comenzó en aquel momento en que quedó tullido.

Se estancó en la dependencia de otros, ya no se podía mover sólo. Se estancó en la costumbre rutinaria de esperar que el agua se mueva. Se estancó en la visión miserable de él mismo, pensando que era imposible llegar al agua.

Se estancó en la autocompasión de que no tenía nadie que lo lleve ni bien el agua se movía.

Se estancó en la frustración competitiva de tener que llegar primero.

¡Jesucristo pasó por allí y cambió sus 38 años de triste historia!

Jesús emitió una Palabra “Levántate, toma tu lecho y anda”. Si el enfermo se quedaba sin moverse de acuerdo a esa Palabra los resultados no hubieran sido los que hoy conocemos. La Escritura nos dice que “al instante fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo”

Si estás viviendo un tiempo de estancamiento, te animo a que creas que Jesús está a tu lado diciéndote: “levántate, toma tu lecho y anda”.

Levántate, toma esa dificultad que te estancó en una parálisis y camina victorioso/a mostrando que ella no te retiene más.

Ahora sos vos el que la llevas como un testimonio de que Cristo te dio la victoria.

Te animo a que por la fe vayas siempre por más. Nunca más paralizado y menos estancado.

Cuando creemos que Él está a nuestro lado, no hay parálisis que nos estanque, ni estanque que nos detenga.


En los vs.7 y 11 el enfermo había descargado la responsabilidad sobre otro.

El carácter del paralítico presenta muchas inquietudes.

  • ¿El hombre había perdido toda esperanza?
  • ¿El hombre podía haberse resignado a continuar inválido?
  • Cualquiera que haya sido su aflicción, no tuvo ansiedad de liberarse de ella.
  • Parece que su estado no le impedía llegar cada día junto al estanque.
  • Si hubiera tenido la ayuda permanente de un amigo para ir al estanque, ¿por qué este mismo amigo no le había metido en las aguas?
  • La pregunta de Jesús es significativa: “¿Quieres ser sano?”
  • Equivale a: ¿Estás seguro de que quieres cambiar?

Veamos las condiciones en las que operaba el poder de Jesús:

  • Hay que desearlo intensa y sinceramente.
  • Hay que tener una voluntad que coopere con el poder de Dios.
  • Hay que hacer el esfuerzo con Jesús y ¡lo imposible sucede!.
  • Con Jesús viene el poder de destruir lo que nos ha tenido dominados por mucho tiempo.