De verdad ¿ya naciste de nuevo?

Objetivos

Texto

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Ezequiel 36:26-27

Jesús enseñó que para entrar en el Reino de Dios, es necesario nacer de nuevo espiritualmente.

Necesitamos aclarar una cosa: nuestra naturaleza vieja no es quitada cuando nacemos de nuevo. Dios no nos quita la vieja naturaleza pecaminosa, sino que Él nos da Su vida para vencerla. Nuestra naturaleza vieja no será quitada hasta que Jesús venga por nosotros, pero, con el Espíritu Santo morando en nosotros, podemos vencer los deseos pecaminosos de esa naturaleza vieja.

1. Falta de arrepentimiento: El arrepentimiento es un componente esencial del nuevo nacimiento. Si no has experimentado un cambio genuino en tus actitudes y acciones, es posible que no hayas experimentado el arrepentimiento verdadero. El arrepentimiento implica reconocer tus pecados, sentir tristeza por ellos y volverte hacia Dios en busca de perdón y transformación. (Versículo bíblico: Hechos 3:19)

2. Ausencia de fruto espiritual: El nuevo nacimiento produce un cambio visible en la vida de una persona. Si no ves un crecimiento espiritual, una transformación de carácter y una manifestación del fruto del Espíritu en tu vida, es altamente posible que no hayas experimentado el nuevo nacimiento. El fruto del Espíritu incluye amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. (Versículo bíblico: Gálatas 5:22-23)

3. Falta de amor por los demás: Jesús enseñó que el amor es la evidencia principal de que hemos nacido de nuevo. Si careces de amor genuino por los demás, incluyendo a tus enemigos, es posible que no hayas experimentado el nuevo nacimiento. El amor cristiano va más allá de los sentimientos superficiales y se manifiesta en acciones concretas de bondad y compasión. (Versículo bíblico: 1 Juan 4:7-8)

4. Persistencia en el pecado: El nuevo nacimiento implica un cambio radical en nuestra relación con el pecado. Si persistes en prácticas pecaminosas, sin remordimiento ni lucha contra ellas, demuestra que no has experimentado el nuevo nacimiento. El Espíritu Santo trabaja en nosotros para vencer el pecado y vivir una vida santa. (Versículo bíblico: 1 Juan 3:9)

5. Falta de interés en la Palabra de Dios: La Palabra de Dios es vital para el crecimiento espiritual y la renovación de la mente. Si no tienes un deseo profundo de leer, estudiar y meditar en la Palabra de Dios, es posible que no hayas experimentado el nuevo nacimiento. La nueva naturaleza en Cristo anhela la Palabra de Dios como alimento espiritual. (Versículo bíblico: 1 Pedro 2:2)

6. Ausencia de comunión con Dios y su pueblo: Una señal de que no has nacido de nuevo es la falta de comunión íntima con Dios y la falta de participación activa en una comunidad de creyentes. El nuevo nacimiento nos reconcilia con Dios y nos une a su familia espiritual, la iglesia. Si no experimentas una relación personal con Dios ni te involucras en una comunidad de creyentes, es posible posible que te estés engañando y que en realidad no hayas experimentado el nuevo nacimiento. (Versículo bíblico: 1 Juan 1:6-7)

Conclusiones:

Si reconoces alguna de estas evidencias en tu vida, la buena noticia es que, a través de Jesucristo, puedes experimentar el nuevo nacimiento y experimentar una transformación genuina. Busca a Dios con sinceridad, arrepiéntete de tus pecados, confía en la obra redentora de Jesús en la cruz y permite que el Espíritu Santo obre en tu vida. El nuevo nacimiento es una experiencia maravillosa que te capacita para vivir una vida en comunión con Dios y en conformidad con su voluntad.

Recuerda que el nuevo nacimiento es solo el comienzo de una vida de crecimiento espiritual y de búsqueda constante de la santidad. Persevera en tu fe, busca a Dios en oración y sumérgete en su Palabra para crecer en tu relación con él.