
“Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.”
1 Samuel 2:30
Estas palabras tan duras que hemos leído para comenzar fueron dichas por nuestro Dios dirigidas para el sacerdote Elí, debido a que él y sus hijos estaban llamados para servir como sacerdotes en el templo pero los hijos de Eli estaban deshonrando con sus acciones al Señor y él les dejó claro algo que también cada uno de nosotros tenemos que comprender: DIOS HONRA A LOS QUE LE HONRAN.
¿Que es honrar a Dios? Es darle gloria por quien es él, es reconocer su majestad, su señorío, la honra a Dios se origina en nuestros corazones y se refiere al valor o la importancia que cada uno de nosotros de manera personal le damos a nuestro Dios.
Y ¿Que significa que Dios nos honra a nosotros? Él nos honra con sus bendiciones, con sus favores inmerecidos para cada uno de nosotros, con su misericordia para nuestra vida.
Dios quiere que lo honremos, pero Dios no quiere de nosotros honra solamente de labios, sino con nuestras acciones, con un estilo de vida que refleje verdaderamente lo que hay en nuestro corazón hacia él (Mateo 15:8)
Respondamos entonces una pregunta muy importante: ¿CÓMO PODEMOS HONRAR NOSOTROS A DIOS?
I) PONIENDO A DIOS POR SOBRE CUALQUIER PERSONA EN NUESTRA VIDA (1 SAMUEL 2:29)
El sacerdote Elí cometió el error de honrar a sus hijos más que a Dios, pues él permitía que sus hijos tomaran lo mejor de las ofrendas del pueblo que eran para él Señor.
Lastimosamente muchos cristianos cometemos el mismo error que el sacerdote Elí, ponemos a las personas antes que a nuestro Dios, nos importa más agradar y quedar bien con las personas antes que con nuestro Dios, le damos el lugar preeminente en nuestro corazón a las personas y no al Señor.
Posiblemente podamos pensar que eso era una enseñanza del Antiguo Testamento, pero tenemos que saber que nuestro Señor Jesucristo dejó clara esa misma enseñanza para nosotros que formamos su iglesia (Mateo 10:37)
II) HONRAMOS A DIOS POR MEDIO DE NUESTROS BIENES Y CON NUESTRAS FINANZAS (PROVERBIOS 3:9-10)
Cuando apartamos para Dios nuestras ofrendas y nuestros Diezmos estamos reconociendo que todo viene de él, no de nosotros mismos.
Cuando le damos a Dios nuestros diezmos y ofrendas estamos reconociendo que de él es todo lo que tenemos y que que tenemos un corazón agradecido. (1 Crónicas 29:14)
II) HONRAMOS A DIOS CUANDO LE DAMOS A ÉL LA GLORIA POR NUESTROS DONES, POR NUESTROS TALENTOS Y POR NUESTROS LOGROS (DANIEL 2:26-28)
Que preciosa actitud la de Daniel, pues él podría haberse jactado de su don o capacidad de interpretar los sueños, pero él no se tomó la gloria para él, sino que se la dio al Señor ¿hacemos nosotros eso también?
Tenemos que reconocer que nuestros dones, talentos, y logros alcanzados son primeramente porque hay un Dios en él cielo que por su misericordia nos da la sabiduría y nos da la capacidad.
En cada uno de nuestros logros, en nuestros éxitos honremos a Dios trayendo nuestras coronas delante del Señor, reconozcamos que todo es por su misericordia en nosotros (Apocalipsis 4:9-11)
IV) HONRAMOS A DIOS CUANDO PROCURAMOS VIVIR UNA VIDA AGRADABLE A DIOS CUIDANDO LA PUREZA DE NUESTRA VIDA (1 CORINTIOS 6:18-20)
La palabra de Dios nos llama a glorificar, es decir honrar, a Dios con nuestro cuerpo y con nuestro Espíritu, y ¿como lo honramos con nuestros cuerpo? Cuando cuidamos la pureza de nuestra vida, cuando nos apartamos de la fornicación y del adulterio y de toda práctica sexual pecaminosa.
Cada vez que decimos NO a la tentación estamos honrando a Dios, le estamos diciendo que lo amamos y lo respetamos, que no queremos fallarle.
CONCLUSIÓN: Aunque la palabra de Dios nos dice que Dios honra a los que le honran, nosotros no debemos poner nuestra mirada en la honra que nuestro Dios nos puede dar, sino en él pues él sí merece de nosotros toda la gloria, toda la honra y todo el honor. ALELUYA.
Maneras de Honrar a Dios
1) Honrar a Dios Adorándole
Sal 50:23 “»El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; Y al que ordena bien su camino, Le mostraré la salvación de Dios».”
Ap 5:11-12 “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: «El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza».”
2) Honrar a Dios Obedeciéndole
Is 29:13 “Dijo entonces el Señor: «Por cuanto este pueblo se acerca a Mí con sus palabras Y me honra con sus labios, Pero aleja de Mí su corazón, Y su veneración hacia Mí es solo una tradición aprendida de memoria,”
3) Honrar a Dios con Nuestro Cuerpo
1 Cor 6:19-20 “¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.”
Ro 12:1 “Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.”
4) Honrar a Dios con las Posesiones
Pr 3:9 “Honra al Señor con tus bienes Y con las primicias de todos tus frutos;”
5) Honrar a Dios Cuidando a Otros
Pr 14:31 “El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, Pero el que se apiada del necesitado lo honra.”
Consecuencias de Honrar / No Honrar a Dios
1) Dios Honra a los que le Honran
1 Sam 2:29-30 “”¿Por qué pisotean Mi sacrificio y Mi ofrenda que he ordenado en Mi morada, y honras a tus hijos más que a Mí, engordándose ustedes con lo mejor de cada ofrenda de Mi pueblo Israel?”. »Por tanto, el Señor, Dios de Israel, declara: “Ciertamente Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de Mí para siempre”; pero ahora el Señor declara: “Lejos esté esto de Mí, porque Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.”
Jn 12:26 “»Si alguien me sirve, que me siga; y donde Yo estoy, allí también estará Mi servidor; si alguien me sirve, el Padre lo honrará.”
2) La Deshonra trae Maldición
Mal 2:2 “»Si no escuchan, y si no deciden de corazón dar honor a Mi nombre», dice el Señor de los ejércitos, «enviaré sobre ustedes maldición, y maldeciré sus bendiciones; y en verdad, ya las he maldecido, porque no lo han decidido de corazón.”