Génesis 25 finaliza mostrando cómo una decisión pequeña puede marcar toda una vida. Esaú tenía hambre y pidió un guiso rojo, y por algo momentáneo menospreció su primogenitura. La Biblia dice que así nació Edom: una vida definida por el impulso, no por la promesa. Más adelante Dios dirá en Hechos: ‘Lo que Dios ha declarado santo, no lo llames…