En el huerto había dos cosas: un río que daba vida, y una regla que lo cuidaba: «de ese árbol no comas.» Esa regla no era para alejar al hombre de Dios — era para que el río nunca se le secara. Cuando el hombre cruzó esa línea, no perdió solo una fruta: perdió el acceso limpio al agua. Por…